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Silvio Berlusconi abandona el hospital

El presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, abandonó el hospital San Raffaele de Milán, donde se encontraba ingresado tras resultar herido por una agresión el pasado domingo. "Si de lo que ha ocurrido sale una mayor consciencia de la necesidad de un lenguaje más calmado y más honesto en la política italiana, entonces este dolor no habrá sido inútil", ha afirmado Berlusconi en la nota.
Berlusconi salió en coche del hospital, saludó con la mano desde su interior a los periodistas que se agolpaban a la salida y se dirigió a su residencia en Arcore, a las afueras de Milán, donde tendrá que pasar 15 días de total reposo, según las recomendaciones de los médicos.
"A unos y a otros hago la misma promesa: seguiremos adelante con más fuerza y determinación que antes, por el camino de la libertad. Se lo debemos a nuestro pueblo, se lo debemos a nuestra democracia, en la que no prevalecerán ni la violencia de las piedras, ni aquella peor, la de las palabras", ha añadido Berlusconi.
Prisión cautelar
Por su parte, una jueza de Milán ratificó hoy la prisión cautelar para Massimo Tartaglia, considerado autor de la agresión al primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, el pasado domingo en la céntrica plaza del Duomo de la ciudad italiana, informaron fuentes judiciales.
La jueza Cristina di Censo, quien interrogó ayer a Tartaglia, decidió así mantener al presunto agresor en la cárcel, adonde fue trasladado tras ser detenido instantes después de que Berlusconi sufriera la agresión.
La decisión de la magistrada, quien impuso además el seguimiento psicológico continuo del detenido, llega ante el riesgo de reiteración del delito del que se le acusa y de alteración de las pruebas, pues sigue abierta la investigación de lo sucedido al término del mitin del gobernante Partido de la Libertad (PDL).
Tras analizar el historial médico enviado desde el Policlínico de Milán, Di Censo desestimó la solicitud de los abogados del detenido de trasladarlo a un hospital psiquiátrico ante sus condiciones mentales, que lo han hecho estar en tratamiento desde hace diez años.
Tartaglia, de 42 años, permanece actualmente aislado en la cárcel de San Vittore de Milán, adonde fue llevado tras supuestamente atacar al mandatario con una reproducción en miniatura de la catedral milanesa y que le causó heridas en el rostro, que obligaron a su hospitalización.