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Sri Lanka impide la llegada de ayuda humanitaria a los desplazados por razones de seguridad

El Gobierno de Sri Lanka no permite el acceso de las agencias humanitarias internacionales a los 300.000 desplazados confinados en campos por razones de seguridad, pues antes quiere determinar si hay guerrilleros infiltrados en los centros.
"Hay todavía que asegurar algunos aspectos de la seguridad de los desplazados, en vista de la probable presencia de infiltrados del LTTE (la guerrilla tamil) entre la gran cantidad (de personas) que llegó a áreas del Gobierno", asegura hoy el Gobierno en un comunicado.
El presidente ceilandés, Mahinda "Rajapaksa dijo que cuando mejoren las condiciones, sobre todo en materia de seguridad, no habrá objeciones a esa asistencia para las organizaciones genuinamente interesadas en el bienestar de los desplazados y las necesidades de rehabilitación", añade la nota.
Las declaraciones de Rajapaksa responden a la solicitud del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien ayer le pidió el libre acceso de las agencias internacionales y de ayuda a los desplazados, después de que varias organizaciones hayan denunciado que el Gobierno mantiene confinados a los civiles en el interior.
Según la ONU, hasta 300.000 civiles se encuentran confinados en los campos del Gobierno, con escasez de agua y alimentos y sometidos a condiciones precarias.
Rajapaksa prometió a Ban dar "la más alta prioridad" a sus demandas en la reunión que mantuvieron ayer en la localidad de Kandy (centro).
Ban Ki-moon, quien visitó uno de los campos de desplazados, pidió progresos en tres áreas: ayuda humanitaria inmediata, reintegración nacional y una solución política sostenible para la minoría tamil en Sri Lanka, después del final de la guerra a comienzos de semana.
Según la nota, Rajapaksa le dijo a Ban que su Gobierno trabaja con un plan para devolver a sus hogares a la mayoría de los desplazados en un plazo de 180 días bajo normas "internacionalmente aceptadas".
Ban Ki-moon, en visita de un solo día, estuvo presente en el norteño campo de desplazados de Manik Farms, situado en el distrito de Vavuniya, y sobrevoló el campo de batalla antes de reunirse con el presidente de Sri Lanka.
Según la ONU, hasta 300.000 civiles se encuentran confinados en los campos del Gobierno, con escasez de agua y alimentos y sometidos a condiciones precarias.