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Temer asegura que su primer mes en la Presidencia de Brasil "ha sido una guerra"

Michel Temer ha asegurado que su primer mes en la Presidencia de Brasil, donde ostenta el cargo en funciones tras el cese temporal de Dilma Rousseff, "ha sido una guerra". Así ha hablado un mes después de su nombramiento temporal en una entrevista concedida al diario 'Folha de S.Paulo'.
El que fue vicepresidente con Rousseff accedió al cargo después de que la ahora exmandataria fuera suspendida en el marco de la apertura del 'impeachment' --juicio político-- por irregularidades contables.
Desde el primer día, Temer se ha tenido que enfrentar a numerosas polémicas, empezando por las fuertes críticas que recibió tras dar a conocer su Gabinete, en el que no había ninguna mujer ni ningún negro al cargo de ningún Ministerio.
Sin embargo, la controversia durante su primer mes de administración del Gobierno continuó con las dimisiones de dos de sus ministros, involucrados en casos de corrupción.
Por un lado, su ministro de Planificación, Romero Jucá, tuvo que dimitir por una conversación grabada por el exjefe de la unidad de transporte de Petrobras Sergio Machado en la que conspira para obstruir las investigaciones por la red de cobro de sobornos a cambio de contratos públicos de Petrobras.
Poco después, el ministro de Transparencia, Fabiano Silveira, presentó su dimisión tras salir a la luz otra grabación en la que se escucha cómo asesoró al presidente del Senado, Renan Calheiros, sobre cómo afrontar el interrogatorio por su presunta implicación en el mismo escándalo de corrupción de Petrobras, según una grabación difundida por 'O Globo'.
"HA SIDO UN MES DE ÉXITO"
A pesar de que las encuestas indican que en torno a la mitad de los brasileños consideran mala o muy mala su gestión durante este primer mes, Temer ha afirmado en la entrevista publicada este domingo que, aun teniendo en cuenta "las turbulencias, las críticas y las presiones" sufridas en sus primeros 30 días al frente del Ejecutivo, "ha sido un mes de éxito".
Tras calificar este periodo de "positivo", el presidente interino ha destacado sus acciones políticas dentro del Congreso, las cuales "Dilma no conseguía", como el cambio del objetivo fiscal, la prorrogación de la Desvinculación de Ingresos de la Unión (DRU, por sus siglas en portugués) y la aprobación del presidente del Banco Central, Ilan Goldfajn.
"Restablecimos la interlocución con el Congreso, votamos proyectos con amplia mayoría y estamos retomando la confianza en el país, no es poca cosa para un comienzo de Gobierno", ha asegurado.
En este sentido, Temer aspira a gobernar Brasil hasta finales de 2018, en caso de que el 'impeachment' contra Rousseff siga adelante. Asimismo, ha confesado que considera que el legado de Rousseff ha sido peor de lo esperado.
"Fue sorprendente, de forma negativa, lo que nos encontramos aquí. Las cuentas estaban muchísimo peor de lo que nos imaginábamos. Petrobras quebrada, Correos quebrado y Electrobras quebrada. Y ellos todavía han iniciado una campaña agresiva contra mí", ha criticado.
Según la legislación brasileña, Temer puede estar al cargo de la Presidencia durante un máximo de 180 días, el plazo que tiene el Senado para decidir si aparta de forma definitiva a Rousseff, decisión que se tomará durante el mes de agosto.