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Túnez advierte del riesgo del uso de las protestas por parte de grupos extremistas "para cometer atentados"

El primer ministro de Túnez, Habib Essid, ha advertido este jueves contra el riesgo del uso de las manifestaciones contra el desempleo en el país por parte de grupos extremistas "para cometer atentados".
En su comunicado, ha reclamado a las fuerzas de seguridad que "muestren contención a la hora de hacer frente a las protestas pacíficas", recordando que Túnez hace frente a una situación delicada debido a la "amenaza terrorista".
Asimismo, ha apuntado a la "difusión de información falsa" a través de las redes sociales "para incitar el odio, el regionalismo y desestabilizar la sociedad", según ha informado la agencia estatal tunecina de noticias, TAP.
Essid ha criticado además los "intentos de algunas partes" de "explotar las demandas legítimas con intereses particulares", recalcando que las autoridades respetarán por encima de todo el derecho de manifestación.
"Somos conscientes de las dificultades a las que hacen frente los desempleados y entendemos sus demandas y las de los graduados universitarios", ha dicho, en referencia a las protestas de estos sectores de la sociedad.
El Gobierno aprobó el miércoles un paquete de medidas para hacer frente a las protestas, unas medidas "inminentes y urgentes" que incluyen el empleo de 5.000 personas sin trabajo y la "aplicación de un nuevo mecanismo de empleabilidad".
Varios miles de jóvenes se han manifestado este jueves frente a la oficina del gobierno local en Kasserine, una empobrecida ciudad del centro del país donde comenzaron esta semana las protestas esta semana después de que un joven se suicidara aparentemente después de que le denegaran un empleo público.
La Policía ha lanzado gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que intentaban irrumpir en edificios gubernamentales en otras localidades, Jamduba, Beja y Skira, y en Sidi Bouzid, donde los jóvenes han coreado "Empleo u otra revolución", según los medios estatales y residentes locales.
Al menos un policía ha muerto en unas de las peores protestas en Túnez desde la revolución de 2011 que derrocó al presidente Zine El Abidine Ben Alí.
Túnez cerró 2015 con un 15 por ciento de paro respecto al 12 por ciento de 2010, cuando estalló la Primavera Árabe en este país, precisamente por el escaso nivel de empleo y con un joven quemándose a lo bonzo como detonante.