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La UE estudia apoyar el desarrollo rural de Colombia tras el acuerdo de paz

Las FARC piden a la UE que les borren de la lista de organizaciones terroristas
El enviado especial de la UE para el proceso de paz en Colombia, Eamon Gilmore, ha asegurado este jueves que, aunque "todavía no se han tomado decisiones" firmes sobre el Fondo Fiduciario que la Unión quiere aprobar para apoyar la fase posterior al acuerdo entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se baraja la posibilidad de utilizarlo para facilitar el desarrollo rural del país y no prevé hacerlo, por ejemplo, para pagar compensaciones.
Durante su intervención en una audiencia pública en la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, en la que también han participado mediante teleconferencia el Alto Comisionado para la Paz y negociador del Gobierno de Juan Manuel Santos, Sergio Jaramillo, y el negociador jefe de las FARC, Iván Márquez, ha señalado que "es imposible adelantar la cifra final" de este fondo, aunque ha subrayado que su coste será de "una magnitud importante", al que la comunidad internacional aportará "una pequeña fracción".
Además, Gilmore ha explicado que se crearán un Consejo Estratégico que se encargará de decidir "cuáles son las políticas generales" y un Consejo Operativo con sede en la capital colombiana que abordará más en detalle los proyectos concretos que se financiarán, de forma que habrá "un control y una vigilancia extremas" sobre este fondo.
En la misma línea, el enviado especial ha reiterado que la intención de la UE es ponerlo en marcha "con la celebración del acuerdo" y a pesar de que "se están produciendo progresos" ha animado a los Estados miembros a contribuir. "Es muy importante porque es la manifestación real del apoyo de la UE a este proceso", ha reivindicado.
LAS FARC PIDEN SALIR DE LA LISTA DE ORGANIZACIONES TERRORISTAS
En relación a este Fondo, el negociador de las FARC ha saludado la iniciativa de crear un fondo económico de apoyo y ha agradecido lo que ha calificado como una "solidaria decisión". "La paz en Colombia espera mucho de la UE", ha sentenciado antes de apuntar que "lo más justo y consecuente" sería "borrar a las FARC de la lista de organizaciones terroristas con la misma facilidad en la que fue incluida".
Por su parte, Jaramillo ha explicado que la comunidad internacional y la UE en particular pueden sumar al proceso de paz en dos líneas. En primer lugar, apoyando la implementación de los acuerdos, que "si bien responden a una agenda muy precisa son acuerdos muy ambiciosos", y en segundo lugar, asegurando la "mayor coordinación posible" con las instituciones colombianas para evitar que la ayuda se convierta en "agencias internacionales trabajando sin coherencia y sin posibilidad de resultados de larga duración".
Precisamente, Gilmore ha recalcado que durante sus visitas a Colombia han sido identificados 18 "puntos prioritarios" sobre los que la UE podrá prestar su apoyo. Entre ellos, el irlandés ha destacado el "desafío" que supone las operaciones de desminado en "el segundo país con más campos de minas" del mundo.
En sus turnos de palabra, ambos negociadores han destacado la importancia para el proceso tanto de la aprobación de la misión de verificación por unanimidad por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como del acuerdo sobre víctimas alcanzado el pasado 15 de diciembre, un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, en palabras de Jaramillo, "que nunca se ha hecho en una transición y mucho menos en una mesa de negociación entre un Gobierno y la guerrilla".
"Sin una paz consolidada no es posible el pleno e íntegro disfrute de los Derechos Humanos", ha apuntado Márquez, quién además ha afirmado que "el derecho a la verdad está en el vértice de todo el sistema creado" y que el "objetivo máximo es conocer la verdad sobre lo ocurrido para que nunca más vuelva a repetirse el horror".
En este sentido, el negociador de las FARC ha destacado que "se exigen responsabilidades a no combatientes que han intervenido activamente en el conflicto aunque no hayan portado armas o uniformes". "El reconocimiento de responsabilidad implica la reconciliación de las víctimas", ha añadido.
EL DESARME Y LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA NO SON SUFICIENTES
Asimismo, Jaramillo ha manifestado que los avances en las negociaciones son resultado de "una visión compartida sobre la terminación del conflicto" que implica "reconocer que para poner fin al mismo debe haber un desarme y una incorporación creíble de la guerrilla a la sociedad civil", pero que aunque son dos cuestiones "indispensables", "no es suficiente para consolidar el fin del conflicto".
Así, ha indicado que es necesario "atacar los factores que han facilitado la continuación del conflicto y la violencia en Colombia con diferentes tipos de medidas". En cualquier caso, el negociador del Ejecutivo colombiano ha reivindicado que las FARC deben "dejar las armas de una forma creíble" y "dar garantías de seguridad" necesarias para una "transición política hacia un nuevo partido y la reincorporación social y política de sus combatientes.