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La UE condena con firmeza la última ola de atentados y denuncia que su aumento busca la división étnica del país

La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, ha condenado "en los términos más firmes" la última ola de atentados terroristas de Irak que ha dejado un balance de al menos 75 víctimas en varios puntos del país y ha advertido de que "el número creciente de tales ataques, que buscan empeorar las tensiones sectarias y socavar la estabilidad de Irak, es un motivo de grave preocupación".
"La Unión Europea sigue comprometida en apoyar a Irak en sus esfuerzos para controlar la amenaza terrorista y poder alcanzar una paz duradera", ha asegurado la jefa de la diplomacia europea en un comunicado, en el que ha trasladado sus "condolencias" a las familias de las víctimas y ha deseado "una pronta recuperación" a los heridos.
Al menos 75 personas han muerto este miércoles en Irak por las explosiones y tiroteos ocurridos en distintas ciudades del país, según un balance confirmado por fuentes policiales y de los servicios médicos, en una de las jornadas con más víctimas mortales por atentados de los últimos meses.
El atentado más grave tuvo lugar en Shatub, un pueblo ubicado en el sur de Baquba, y acabó con la vida de 18 personas, además de dejar heridas a otras 16. El ataque fue perpetrado con una bomba que estalló alcanzando a una tienda en la que decenas de iraquíes rendían homenaje a un miliciano suní progubernamental.
Los ataques de este miércoles se produjeron un día después de que 24 personas murieran por dos atentados contra un puente y una comisaría cerca de Faluya, la ciudad que aún continúa bajo control de milicianos del grupo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS).
Dos años después de que las fuerzas militares de Estados Unidos salieran del país, la violencia ha vuelto a sus niveles más altos desde el periodo de ataques sectarios registrados en 2006 y 2007, cuando decenas de miles de personas perdieron la vida.
El Ejército está enfrascado en los enfrentamientos con los milicianos islamistas vinculados a Al Qaeda que todavía controlan la ciudad de Faluya, situada al oeste de Bagdad, más de dos semanas después de que la tomaran, en un claro desafío a la autoridad del Gobierno que dirige el primer ministro, el chií Nuri al Maliki. Los milicianos forman parte del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), que está combatiendo en el oeste de Irak y en Siria.