Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los líderes de la UE encaran la segunda jornada de negociaciones para sellar un acuerdo con Reino Unido

David Cameron reconoce "algún progreso" pero subraya que "todavía no hay acuerdo"
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea retoman este viernes las negociaciones con Reino Unido para buscar una nueva fórmula en las relaciones con el resto de socios que permita que el Gobierno de David Cameron defienda la permanencia de Londres en el bloque comunitario en un futuro referéndum.
El primer ministro británico, David Cameron, ha constatado a su llegada al segundo día de cumbre que "todavía no hay un acuerdo" aunque ha asegurado que los líderes han hecho "algún progreso" en las negociaciones tras abandonar la sede de la cumbre a las 5 de la madrugada.
"He estado aquí hasta las 5.00 de la mañana trabajando en esto. Hemos hecho algún progreso pero todavía no hay un acuerdo. Y como ya he dicho, sólo aceptaré un acuerdo un obtenemos lo que Reino Unido necesita", ha dicho el 'premier' británico a su llegada, prometiendo hacer "todo lo que pueda" para lograrlo.
El presidente francés, François Hollande, ha explicado que las propuestas de anoche "se han cambiado por unos y otros" y ha reiterado "la voluntad" de Francia de que haya "una regulación financiera" para "todas las plazas de Europa".
"Y que no haya derecho de veto ni impedir que podamos luchar contra la especulación, las crisis financieras de la misma forma en todos los lados y con los mismos órganos", ha remachado.
"Las propuestas actualmente sobre la mesa no satisfacen a todas las partes", ha explicado por su parte el primer ministro Luxemburgués, Xavier Bettel, "No hemos terminado todavía. Espero que lleguemos al final de la tarde a tener un texto que permita a todos estar de acuerdo", ha precisado.
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, mantuvieron durante la madrugada reuniones bilaterales con algunos de los líderes con más peso en estas negociaciones.
Cameron fue el primero en verse en formato reducido con Juncker y Tusk, pasadas las 3.00 horas de este viernes. Posteriormente le siguieron otros como Hollande, el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, y el primer ministro belga, Charles Michel.
El objetivo de Tusk era permitir a los jefes negociadores de las capitales perfilar un último borrador, que será reexaminado por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE a partir de las 13.30 horas, aunque antes algunos de los líderes seguirán con los encuentros bilaterales. En este sentido, se espera que el presidente del Consejo y el primer ministro británico conversen de nuevo a medio día.
PERSISTEN LAS MISMAS DIVERGENCIAS
Las divergencias entre los Veintiocho siguen siendo los cinco obstáculos identificados en los contactos previos a nivel técnico, incluido el periodo durante el cual Reino Unido podrá mantener activado el "freno de emergencia" con el que limitar el acceso de los inmigrantes europeos a parte de las ayudas sociales.
Londres aspira a poder utilizar el mecanismo durante siete años a partir de su activación, prorrogables en dos etapas hasta los trece años; pero es un calendario "inaceptable" para los países del Este, principales exportadores de mano de obra comunitaria al mercado británico.
Otra de las cuestiones que enfrenta a los países del 'Grupo de Visegrado' (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) con Londres es la retroactividad de la indexación de los complementos salariales por hijo, cuando el hijo no reside en Reino Unido, para ajustarlos al precio de la vida del país de origen.
También queda por resolver cómo incorporar las disposiciones del acuerdo en reformas futuras de los Tratados, aclarar el significado legal del principio de "una unión aún más estrecha" y el número mínimo de Estados miembros que no integran el euro que serían necesarios para paralizar una legislación por la que se sientan amenazados.