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El nuevo jefe de la misión de la UE pide prorrogarla un año más para formar a todo el Ejército de Malí

El nuevo comandante de la misión de entrenamiento de la UE en Malí, general de Brigada francés Bruno Guibert, que ascendió al cargo el pasado 1 de agosto, ha defendido este martes prorrogar la misión europea un año para formar a los ocho batallones del Ejército de Malí en lugar de los cuatro a los que se comprometió en principio la UE como ya hizo su predecesor, el general galo François Lecointre.
"Hay que continuar la misión. Es mi deseo hoy. Cuatro batallones no es suficiente", ha defendido Guibert en rueda de prensa en Bruselas.
El jefe de la misión ha considerado "legítima" la "prolongación de un año" de la misión porque cuando se lanzó en febrero de este año se acordó formar a cuatro batallones "para hacer frente a la ofensiva yihadista en el norte de Malí" pero, en la actual "fase de estabilización", en su opinión, formar a los ocho batallones "es un mínimo deseable en el marco de la evolución de la misión". Así, ha recordado que la formación de cuatro batallones llevará "un año más o menos".
"No hay ya amenaza directa, visible, en Malí, incluido en el norte. No digo que no haya yihadistas que circulan todavía" pero la situación mejora, ha explicado el militar galo, para defender la lógica de ampliar la misión un año. El mandato expira en mayo de 2014.
Guibert ha justificado la prórroga la misión porque Malí todavía necesita "adquirir una autonomía" para garantizar la seguridad y estabilización de su territorio "a largo plazo", lo que en su opinión requiere la formación de "casi la totalidad de sus unidades" militares, unas 6.0000 y "reconstruir" una cadena de mando "eficaz" y "estructurar el corazón operativo del Ejército maliense".
La misión concluyó la formación del segundo batallón del Ejército maliense este sábado, aunque todavía se desconoce dónde se desplegará en el norte de Malí para contribuir a las operaciones de estabilización. El primero lleva desplegado en la región de Tessalit dos meses y medio, según ha explicado el jefe de misión.
Cada batallón, compuesto por unos 750 efectivos, se compone de un Estado Mayor, tres compañías de infantería con 50 efectivos cada una, un escuadrón blindado, una batería de artillería y una compañía de apoyo logístico recibe entrenamiento durante un periodo de diez semanas, aunque los jefes de sección malienses y comandantes de unidad reciben una formación separada durante dos semanas con el objetivo de promover las capacidades de liderazgo a fin de que luego sean "ellos los que lleven a cabo la formación" de los soldados malienses.
Además, reciben formación específica en derecho humanitario, incluido cómo tratar a presos de guerra, a respetar a los menores y en cómo evitar provocaciones cuando están en contacto con comunidades hostiles o grupos armados no identificados.
El tercer batallón ha comenzado a formarse este lunes con los 28 jefes de sección y comandantes de unidad malienses en el campamento de Koulikoró, a los que se sumarán el resto de integrantes el 30 de septiembre para iniciar las diez semanas de formación conjunta.
Guibert ha admitido "dificultades" porque la falta de equipos para los soldados malienses sigue siendo un desafío, dado que sólo cubren entre el 40 y 50% de los equipos necesarios en función de las distintas especialidades de formación, aunque se ha mostrado satisfecho con el nivel de equipos, vehículos y armas individuales.
"Hoy, las dificultades que se plantean se centran en medios logísticos, medios de comunicación, y quizá algunas armas colectivas o de tiro de precisión", ha explicado, insistiendo en que la falta de equipos es algo que debe abordar la comunidad internacional en su conjunto.
El jefe de la misión ha avanzado el interés de Malí en dotarse de fuerzas especiales, aunque no les han pedido que ayuden a su formación. En todo caso, se ha mostrado convencido de que más que capacidades de despliegue rápido lo que necesitan son "unas fuerzas armadas en posición de oponerse a una amenaza" yihadista.
Guibert ha puntualizado que los instructores españoles que se encargaron de formar la "sección comando" del primer batallón del Ejército maliense brindaron "una formación un poco más elaborada" y "un entrenamiento un poco más difícil" pero no están formando fuerzas especiales malienses. De momento, no habrá grandes cambios en el entrenamiento.
"El despliegue de las fuerzas de seguridad, no sólo del Ejército, en todo su territorio es uno de los desafíos de la reorganización territorial que las autoridades malienses desean realizar", ha puntualizado.
Respecto a la posibilidad de que la UE también entrene a otras fuerzas de seguridad civiles en Malí como la Policía o la Guardia Nacional, dado su papel fundamental para contribuir a la estabilización y control del territorio, Guibert no se ha mostrado partidario en todo caso incluir esta formación en el mandato de la misión actual EUTM Malí por el "riesgo de perder coherencia" aunque se podrían promover sinergias "en materia de apoyo y contribuir a algunas fases de entrenamiento".
"Hay margen para una misión civil que permitiría ayudar a la formación y estructuración de las fuerzas de seguridad interior", ha explicado.
Guibert presentará en las próximas semanas sus propuestas sobre la evolución posible de la misión a las autoridades militares y políticas de la UE para que tomen decisiones "de aquí a finales de año".
Se descarta por ahora que los formadores europeos puedan hacer acompañamiento a los batallones formados como hacen ahora militares franceses de la operación Serval, aunque sí se estudia cómo hacer el seguimiento de la formación, según fuentes militares de la misión.
La misión cuenta sobre el terreno con unos 500 efectivos de 23 países, incluidos unos 91 militares españoles encargados de la fuerza de protección en el campamento de Koulikoró, el mando de la sección de reconocimiento encargada de la vigilancia y reconocimiento de emplazamientos e itinerarios e instructores que asumirán la formación en artillería del tercer batallón maliense, según fuentes militares de la misión.