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La UE se toma "muy seriamente" posibles abusos sexuales por efectivos de su misión en RCA

Compete a los Estados miembros afectados investigar los hechos y tomar cualquier medida disciplinaria o acción penal
La Unión Europea ha dejado claro que se toma "muy seriamente" las "alegaciones sobre abusos y explotación sexual" cometidos presuntamente por "algunos" de los efectivos de su misión en República Centroafricana (EUFOR CAR) en Bangui en 2014, de los que le ha informado la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. La misión europea concluyó en marzo de 2015.
"La UE se toma estas alegaciones muy seriamente", ha asegurado el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que dirige Federica Mogherini en un comunicado, en el que confirma que fue informada por la ONU de estas denuncias el pasado 19 de enero.
En la nota, insiste en que "la UE sigue una política de tolerancia cero en relación a la mala conducta sexual o actividad criminal" y "está comprometida con los Derechos Humanos, la protección de las víctimas de abusos sexuales y combatir la impunidad" y recuerda que sus operaciones en el exterior se rigen por "normas estrictas dirigidas a impedir tales males comportamientos", aunque "la responsabilidad de cualquier investigación, acción disciplinaria o penal está en manos de los Estados contribuyentes" a la misión.
"El SEAE ha informado a los países de la UE y está en contacto con los países que han contribuido tropas afectados para obtener cooperación" y "está revisando cualquier información relativa a EUFOR CAR que pueda ser relevante", ha explicado en la nota del Departamento de Mogherini.
También ha ofrecido "inmediatamente" asistencia al equipo de la ONU y a los países "potencialmente afectados" para "cooperar en el seguimiento de estos presuntos delitos" y, de hecho, la UE ya ha enviado un experto para discutir "las modalidades de cooperación" con la Oficina de Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU.
"Las alegaciones afectan a un número muy limitado, menos de diez personas. La misión contaba con 750", han explicado a Europa Press fuentes al tanto de las denuncias bajo condición de anonimato, pero que no han querido confirmar la nacionalidad de los presuntos agresores por la sensibilidad del asunto.
EFECTIVOS GEORGIANOS Y FRANCESES PRESUNTAMENTE IMPLICADOS
Cuatro niñas, de entre 14 y 16 años cuando se produjeron los hechos, aseguraron a la ONU que quienes abusaron de ellas formaban parte de la operación de la UE en el país, EUFOR/CAR, dos de las cuales indicaron que habían sido violadas, mientras que las dos recibieron dinero a cambio de mantener relaciones sexuales con los militares, según ha informado este viernes la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU. Tres de las menores creen que sus abusadores eran miembros del contingente georgiano.
Además, personal de Derechos Humanos de la ONU entrevistó a un niño y una niña, de 7 y 9 años respectivamente en 2014, que presuntamente sufrieron abusos a manos de miembros de la misión francesa, Sangaris. En el caso de la niña, practicó sexo oral a cambio de una botella de agua y una bolsa de galletas. Ambos menores aseguraron que otros niños también habían sufrido abusos similares por parte de soldados franceses.
Estos seis casos, según la ONU, se produjeron dentro o en los alrededores del campo para desplazados internos de M'Poko, situado junto al aeropuerto de Bangui. Los casos ocurrieron principalmente en 2014 pero no se han conocido hasta las últimas semanas, cuando los menores fueron entrevistados.
Anteriormente, la ONU había informado también de presuntos abusos por parte de efectivos de la Misión de Naciones Unidas en el país (MINUSCA), que están siendo investigados por el organismo.
La misión militar de la UE, dirigida por el general galo Philippe Pontiès, fue lanzada en abril de 2014 bajo el mandato de la ONU para contribuir a la seguridad en Bangui -precisamente el aeropuerto de M*Poko que acogía en sus alrededores el campamento de refugiados y dos de los distritos más problemáticos-- ante el agravamiento de los enfrentamientos entre las milicias cristianas y musulmanas del país y fue pensada como una misión puente hasta la llegada de un contingente de paz de la ONU.
España participó en la misión con un contingente de 60 militares, incluidos 50 de fuerzas especiales, 25 efectivos de la Guardia Civil y un avión de transporte, lo que le situó como el segundo contribuyente más importante a la misma tras Francia. La misión concluyó tras once meses de actividades en marzo de 2015, aunque la UE mantiene una misión más reducida de asesoramiento a las fuerzas del país.