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"Vi a un tipo en el pasillo con un hacha. Mi nieta estaba cerca"

El dibujante tuvo la sangre fría de encerrarse en el baño de su casa mientras avisaba a la policía a pesar de que su nieta estaba en la casa: "Sabía que a ella no le harían nada porque la policía me había aleccionado bien y estos tipos sólo van a por su objetivo".
El origen de esta persecución está en unos dibujos sobre Mahoma publicados en 2005 y que provocaron disturbios con más de un centenar de muertos en medio mundo. "No me arrepiento de haberlo hecho, hay una lucha pendiente que es la de la libertad de expresión y la tenemos que librar con ferocidad", dice sobre esos dibujos. En sus declaraciones publicadas por "El Mundo", Westergaard defiende al pueblo musulmán:  "No sé cuántos potenciales terroristas hay en Dinamarca con ganas de matarme pero sé que la mayoría de los musulmanes que viven aquí son gente pacífica".
El atacante estaba siendo vigilado
Las autoridades danesas consideran que el atentado fallido contra del dibujante Kurt Westergaard, que se hizo celebre por sus irreverentes caricaturas del profesta Mahoma, hay un "trasfondo terrorista".
El hombre que asaltó la casa de Westergaard tiene vínculos con una milicia islámica somalí y con la red terrorista de Al Qaeda y con la milicia somalí islámica Al-Shabab. El somalí pertenece a una célula islámica que opera en Dinamarca y que estaba siendo vigilada desde hacía un tiempo por la policía en el marco de posibles planes para atentar contra la vida de Westergaard.
El somalí ha comparecido ante un juez que decretó que deberá seguir en prisión bajo sospecha de intento doble de asesinato, contra Westergaard y contra unos de los policías que participaron en la detención.
Gritos de "sangre y "venganza"
Fuentes policiales indicaron que el agresor entró en la casa de Westergaard, cerca de la ciudad de Arhus, armado con un hacha y un cuchillo, mientras profería gritos en un danés entrecortado en el que caricaturista alcanzó a distinguir algunas palabras como "sangre" y "venganza".
Según el relato policial, el dibujante logró refugiarse en un baño que tiene convertido en un bunker de seguridad desde que empezó a recibir amenazas contra su vida.
Desde el baño, Westergaard llamó la policía mientras el somalí intentaba romper la puerta y profería amenazas en danés.
Al llegar la policía, el agresor atacó a los agentes, que respondieron con disparos y le hirieron en una pierna y en una mano.
En el momento del ataque, en la casa de Westergaard se encontraba también su nieta de cinco años de edad.
Desde septiembre de 2005, cuando se publicaron las caricaturas de Mahoma en el diario "Jyllands-Posten", Westergaard ha sido objeto de amenazas de muerte y vive bajo protección policial.
Las caricaturas de Westergaard, una de las cuales muestra a Mahoma con una bomba en el turbante, causaron fuertes protestas y disturbios en todo el mundo islámico, que costaron la vida a 150 personas.
Los disturbios se dieron ante todo en los primeros meses de 2006 y se pidió sabotear los productos daneses.
La idea del "Jylland-Posten", al encargar a Westergaard y a otros dibujantes caricaturas de Mahoma, era hacer un gesto en defensa de la libertad de expresión frente a la prohibición que hay en el Islam de representar gráficamente a Mahoma.     LA