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La adolescente británica murió por un tumor maligno y no por la vacuna del papiloma

Natalie se había puesto la vacuna contra el virus del papiloma humano, de transmisión sexual, en la escuela dentro del plan nacional de salud de Reino Unido. Su fallecimiento hizo saltar las alarmas y como medida de prevención el lote de Cervaix se puso en cuarentena.
Sin embargo, hoy un portavoz del programa de inmunización nacional ha explicado en una audiencia preliminar en los juzgados que la muerte repentina de la chica no estaba relacionada con la vacuna del papiloma. La joven padecía, sin saberlo, un cáncer de pecho.
Natalie, de 14 años, se derrumbó poco después de recibir la vacuna Cervarix. Caron Grainger, director del programa de inmunización, ha explicado que la adolescente padecía un tumor maligno que le afectaba al corazón y a los pulmones. "No hay ninguna indicación de que la vacuna contra el VPH contribuyera en su muerte, que pudo haber surgido en cualquier momento ", ha asegurado Grainger.
El departamento de Salud ya ha informado de que el programa de vacunación vuelve a estar en pleno funcionamiento. El doctor Grainger espera que " los padres no dejen de vacunar a sus hijos y comprendan que el Cervaix es segura".
De esta vacuna se van ha administrar 1.4 milliones de dosis en Reino Unido a niñas de entre 12 y 18 años de aquí al próximo año. Unos 1.500 niños y adolescentes son diagnosticados de cáncer cada año. Casi una cuarta parte de las muertes entre los niños de 5 a 14 años en Reino Unido son por cáncer.
 
EBP