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Una milicia chií iraquí advierte de ataques contra Riad por su injerencia en Irak

El secretario general de la milicia chií iraquí Asaib Ahl al Haq, Qais al Jazali, ha exigido este miércoles al Gobierno de Arabia Saudí que ponga fin a su financiación a los grupos terroristas suníes en el país y ha advertido de que dicha injerencia tendrá consecuencias en Irán.
"Arabia Saudí ha de ser consciente de sus límites", ha dicho Al Jazali. "La casa Al Saud es más frágil que una tela de araña y nuestra reacción a su injerencia en Irak dejará perplejo a Riad, ya que será golpeado desde un lugar en el que nunca ha pensado", ha advertido.
Así, Al Jazali ha acusado a las autoridades saudíes de "apoyar la sedición y los actos de terrorismo en Irak", apuntando directamente a un apoyo concreto a los grupos vinculados a la organización terrorista Al Qaeda, entre ellos el Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), según ha recogido la agencia iraní de noticias FARS.
Las Fuerzas Armadas iraquíes desplegaron el martes tanques y artillería en los alrededores de Faluya, de cara a una inminente operación militar contra el ISIS que los líderes locales confían en evitar. Las tribus han pedido a las milicias islamistas que abandonen la ciudad, situada en la provincia de Anbar y cercana a Bagdad.
Este mismo miércoles, Al Maliki ha prometido que "arrancará de raíz" a Al Qaeda y se ha mostrado convencido de la victoria. En un mensaje televisado, también ha agradecido a la comunidad internacional su apoyo en la lucha contra Al Qaeda y ha instado a los miembros del grupo y a quienes les apoyan a rendirse, prometiendo clemencia.
Las acusaciones del secretario general de Asaib Ahl al Haq no son las primeras vertidas contra Arabia Saudí, considerado como uno de los principales financiadores de grupos de mentalidad wahabí, una rama del Islam suní que ha inspirado a múltiples grupos armados de tendencia salafista y deobandi en Oriente Próximo y Asia Central.
El domingo, el director del comité de seguridad de la provincia de Bagdad, Saad al Matlabi, ya aseguró que el ISIS está luchando una guerra subsidiaria en Irak en nombre de los intereses de Arabia Saudí en el país y la región.
La salida de las tropas estadounidenses del país y el conflicto en Siria, con fuertes connotaciones sectarias, ha exacerbado las tensiones entre la comunidad suní y el Ejecutivo de Al Maliki, que tienen como puntos de fricción un sistema judicial que discrimina sistemáticamente a los suníes y la exclusión de esta comunidad de los altos cargos de la Administración iraquí.
No en vano, los enfrentamientos violentos con tintes sectarios entre la minoría suní y la dominante comunidad chií ya eran una tónica habitual, reminiscencia de los años de guerra en Irak tras la ocupación estadounidense --especialmente entre los años 2006 y 2007--.
Los levantamientos populares contra el Gobierno, asimismo, encontraron su germen en la ola de levantamientos de 2011 en Oriente Próximo y el norte de África, conocida como la 'Primavera Árabe', que empujó a los suníes a rebelarse pacíficamente contra Al Maliki.