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"Este americano es recibido con alegría"

Cuba se engalana para la llegada de Obamatelecinco.es

A los pocos minutos de llegar a La Habana uno es consciente de que la ciudad bulle, de que quiere ponerse guapa para su semana grande, para su puesta de largo ante el nuevo amigo americano.

No hay aquí comitiva como en "Bienvenido Mr. Marshall" que cante aquello de "americanooooos, os recibimos con alegría". Ni siquiera un despliegue de fotos gigantes de Obama -como sí lo hubo con el papa Francisco hace unos meses-. Pero La Habana está haciendo ya chup chup. El guiso está preparado y se respira emoción contenida. Se reparan baches y socavones, se arregla el asfaltado de La Habana Vieja y se hace sitio como sea, donde sea, para la enorme comitiva americana, y que incluye periodistas, seguridad y miembros del departamento de Estado y de la presidencia. Aquí nos hemos encontrado ya en sólo unas horas prensa británica, francesa, japonesa y china. La gente sonríe pero qué demonios, esto es el Caribe, aquí se sonríe siempre. Hay buen rollo. Y sólo un americano de dos metros, completamente beodo, ha estropeado esta maravillosa sensación de ligereza que se respira por aquí. Nada más entrar en el ascensor del emblemático hotel Habana Libre nos ha preguntado si éramos prensa y, una vez obtenida la respuesta, nos ha lanzado un sonoro cuesco en la cara. Menos mal que Barack está hecho de otra pasta...