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El ataque aéreo en Afganistán hace tambalearse a Alemania

El inspector general de las Fuerzas Armadas alemanas, Wolfgang Schneiderhan, junto al ministro alemán de Trabajo, Franz-Josef Jung. FOTO: Archivo.telecinco.es
El inspector general de las Fuerzas Armadas alemanas, Wolfgang Schneiderhan, y el secretario de Estado de Defensa, Peter Wichert, dimitieron después de que el diario Bild publicara que el Ministerio ocultó información sobre el número de civiles muertos en un bombardeo en Kunduz, el pasado mes de septiembre. El actual ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, comunicó las dimisiones del militar de máxima graduación en Alemania y el secretario de Estado en una comparecencia ante el Bundestag, la cámara baja del Parlamento alemán.
Sin embargo, el actual ministro de Trabajo y hasta hace un mes ministro de Defensa, Franz Josef Jung, ha rechazado asumir responsabilidades ante el Bundestag, el Parlamento germano, donde se ha presentado como víctima por no recibir en su día el informe de una unidad militar alemana sobre el bombardeo, detonante del escándalo.
Arropado por todo el gabinete ministerial y la propia canciller federal, Angela Merkel, Jung ha hecho en su defensa lectura de una cronología de los acontecimientos desde el bombardeo el 4 de septiembre pasado para explicar que no se sentía implicado en la ocultación de información sobre la polémica acción militar.
El informe oculto
El diario revela un informe militar según el cual el Ministerio "tenía claros indicios" de que había habido muertos civiles "apenas horas después del ataque" aéreo, ordenado por un militar alemán, pese a lo cual, el entonces ministro de Defensa, Franz Josef Jung, afirmó durante días que el bombardeo sólo había afectado a insurgentes talibán. Bild
Según el rotativo, ese informe fue ocultado por el Ministerio a también a la Fiscalía Federal, encargada de determinar si existen suficientes argumentos para abrir un sumario. Jung (que actualmente ocupa la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales en el nuevo gabinete de la canciller, Angela Merkel) aseguró, por el contrario, que no descartó la posibilidad de que se hubieran producido víctimas civiles a partir del 6 de septiembre, dos días después del bombardeo.
Explicó que los primeros informes recibidos de fuentes afganas, tales como la policía, el gobernador regional y las autoridades provinciales, apuntaban a que las víctimas eran "talibanes y sus aliados". Ante el Bundestag, sin embargo, Guttenberg confirmó la existencia del informe del "Bundeswehr" (ejército alemán) al que alude Bild, del que él tuvo conocimiento por primera vez ayer, un mes después de haber asumido la cartera de Defensa.
Tras señalar que se que deberá realizar una "nueva valoración" del caso a la luz de las nuevas informaciones, el ministro de Defensa comentó que en la pasada legislatura se ocultaron otros informes sobre la actuación alemana en Afganistán que no precisó. El titular de Defensa señaló ante el Parlamento que Schneiderhan, desde junio de 2002 máximo militar alemán, y Wichert habían asumido la responsabilidad por la ocultación del informe y puesto sus cargos a disposición del ministro de manera inmediata.
142 muertos
El ataque aéreo de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), fue lanzado el 4 de septiembre a instancias del entonces comandante del contingente alemán en Kunduz, Georg Klein, y costó la vida a hasta 142 personas, muchas de ellas civiles, según diversos informes. El ataque efectuado por un caza estadounidense tenía por objetivo dos camiones cisterna, secuestrados y supuestamente comandados por talibanes, de quienes se temía que iban a atentar contra la base militar alemana en la zona.
Informes posteriores indicaron que un número indeterminado de civiles se encontraba junto a los camiones, que estaban varados en el cauce de un río, para conseguir combustible.
Comisión de investigación
Desde la oposición parlamentaria, Los Verdes y el Partido Socialdemócrata (SPD) reclamaron a Guttenberg que se abra una comisión de investigación destinada a aclarar la actuación de su antecesor en el cargo, Franz-Josef Jung. El diputado socialdemócrata Johannes Pflug afirmó que sería "muy grave" que se hubiera ocultado esa información al Parlamento.
El revuelo político acerca del bombardeo de Kunduz coincide con el debate parlamentario sobre la prolongación de los mandatos militares en Afganistán, el mismo día en que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aborda con el Gobierno alemán los próximos pasos a seguir en ese país. Pese al nuevo escándalo, durante el debate parlamentario tanto Guttenberg como el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, reclamaron el apoyo cerrado de los partidos a la misión alemana en Afganistán, cuya prolongación debe aprobar el Bundestag.
JNP