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El aterrizaje en terreno fangoso pudo evitar una tragedia mayor

Los pilotos del Boeing 737 que se estrelló cerca del aeropuerto de Schiphol (Amsterdam) no vieron llegar el desastre, según se desprende de las grabaciones de las conversaciones en la cabina, recogidas hoy por la televisión holandesa NOS.
Los pilotos no detectaron ningún problema
"En las comunicaciones con la torre de control durante la última curva, a unos 15 kilómetros de la pista de aterrizaje, no hay ninguna indicación o comentario sobre ningún problema", declaró el piloto profesional Ronald de Ree. Los pilotos tampoco indican ningún problema en los dos contactos siguientes, a unos 10 kilómetros, aunque estos parecen "un poco cortos y fugaces", desde el avión turco, según De Ree.
Gracias a la rápida recuperación de las dos cajas negras, que fueron encontradas anoche, se espera tener más información sobre la causa del accidente. Algunos medios holandeses sugieren que el avión se quedó sin combustible, por lo que se apagaron los motores, y apoyan esta teoría en el hecho de que el avión había perdido mucha velocidad y de que no se incendiara después del golpe.
Seis víctimas en estado crítico
El accidente se produjo cuando el avión, en el que viajaban 135 personas (128 pasajeros y 7 miembros de la tripulación), realizaba la maniobra de aterrizaje.
Según los testigos, el aparato pareció planear en el aire y tras perder velocidad se precipitó de cabeza, partiéndose en tres, en un terreno dedicado a la agricultura contiguo a la pista.
Pieter van Vollenhoven, presidente del Consejo de Investigaciones sobre Seguridad, ha declarado a la televisión holandesa NOS que probablemente los pilotos intentaron mantener el avión demasiado tiempo en el aire, por lo que, "al perder velocidad, se cayó literalmente del cielo".
Los más de 80 heridos fueron trasladados a once hospitales del país, donde seis de ellos se encuentran en estado crítico, 25 tienen lesiones graves, 24 están heridos leves y en otros 31 casos todavía no se ha determinado la gravedad. Otros pasajeros, se calcula que unos sesenta, pudieron salir por su propio pie del avión tras el accidente, según testigos.
Los familiares de las víctimas fueron trasladados desde Turquía en dos vuelos de la misma compañía del avión siniestrado y gran parte de ellos, al igual que allegados residentes en Holanda, fueron acogidos en un pabellón de deportes de una localidad cercana al aeropuerto.
El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, y la secretaria de Estado de Justicia, Nebahat Albayrak, de origen turco, visitaron a las víctimas en el hospital de la localidad de Hoofdorp (cercana al aeropuerto) en el curso de la tarde. Albayrak declaró a la salida que estaba impresionada tras hablar con los afectados, a los que "se les veía el miedo en los ojos".