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Las autoridades israelíes comienzan a retirar los permisos de trabajo a todo un pueblo palestino

Las autoridades israelíes han comenzado a retirar el permiso de trabajo en a los residentes en la localidad palestina de Qabatiya, en Cisjordania, en represalia por un atentado perpetrado por tres jóvenes de esta localidad en el que murieron un policía israelí.
Un portavoz de la Organización para la Liberación de Palestina, Alí Zakarna, ha explicado que ya se han retirado al menos diez permisos de trabajo en controles militares de la zona, según recoge la agencia de noticias palestina Maan. Un portavoz israelí ha confirmado que se ha retirado el permiso de trabajo a vecinos de Qabatiya.
Las retiradas de permisos de trabajo comenzaron inmediatamente después del levantamiento en la tarde del sábado de tres días de bloqueo impuestos tras el atentado. Anteriormente, las autoridades israelíes habían advertido de que el bloqueo de Qabatiya duraría al menos un mes.
Este sábado, el primer ministro palestino, Rami Hamdalá, denunciaba que el bloqueo supone un "castigo colectivo" contra los habitantes de Qabatiya. "El castigo colectivo, las ejecuciones en la calle y el bloqueo de las ciudades, pueblos y campos de refugiados palestinos solo empeorará la situación", argumentó Hamdalá. "Confinar a nuestra gente y ahogarla con controles militares supone una violación de todas las leyes y convenciones internacionales por parte de Israel", añadió.
Por otra parte, este domingo las autoridades israelíes han informado de la "clausura y confiscación" de las casas de las familias de cuatro palestinos de entre 16 y 19 años que vivían en Jerusalén Este. Los jóvenes lanzaron piedras contra el coche de un israelí que finalmente se mató, un incidente ocurrido en septiembre.
En las casas de los jóvenes vivían un total de 23 personas y, según las propias familias, el desalojo es para "evitar más ataques contra israelíes", aunque denuncian que los adolescentes ni siquiera están condenados en firme. La confiscación será efectiva el 10 de febrero.
La demolición de las casas de "terroristas" palestinos es relativamente frecuente, pero en esta ocasión se ha decretado su desalojo y confiscación por motivos aún por esclarecer.