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La ceremonia de los cuatro Papas

Aplausos para Benedicto XVI. El Papa emérito llegaba sonriente a uno de los eventos más esperados del año. Con la plaza abarrotada, empezaba el desfile de autoridades. Más de cien delegaciones y alrededor de cuarenta mandatarios han asistido a la ceremonia. Al frente de la española, los Reyes. Doña Sofía, con la mantilla blanca reservada a las reinas. En procesión, mil obispos y 150 cardenales han abierto paso al más esperado, el Papa Francisco.
Aplausos y público expectante ante el momento más esperado. El instante en el que Francisco elevaba a los altares a Juan Pablo II y Juan XXIII. El Papa recibe sus reliquias. Un sobrino de Juan XXIII le entrega un trozo de piel extraído tras su exhumación. La de Juan Pablo II,  una ampolla con sangre, la lleva Floribeth Mora, la mujer cuya curación se considera obra suya.
Francisco las besa con cariño, antes de ser colocadas en el altar mayor para la veneración de los fieles.
El Pontífice los alaba en la Homilía, porque conocieron tragedias, pero no se abrumaron.
A Juan XXIII lo recuerda como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo. A Juan Pablo II como el Papa de la familia...
Bendición final, saludo a las delegaciones y nuevo baño de multitudes, porque aunque el día tiene otros protagonistas, Francisco levanta pasiones.