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Los combates en Líbano llegan a la frontera con Siria

La calma ha vuelto a Beirut y Trípoli, principal ciudad del norte de Líbano, tras los intensos combates de las últimas horas que han dejado 48 muertos. La violencia se ha trasladado a las montañas del Monte Líbano, y los combates se libran ahora en las proximidades del paso fronterizo de Masna, el principal nexo entre el Líbano y Siria. Hezbolá ha retirado a sus tropas de las calles de Beirut pero se mantiene una calma-tensa.

 

Líbano vuelve a vivir inmerso en una espiral de violencia entre los partidarios de la mayoría parlamentaria y los de la oposición, liderada por el grupo chií Hezbolá.  Los combates se libran este lunes en las proximidades del paso fronterizo de Masna, el principal nexo entre el Líbano y Siria, cerrado hace dos días por seguidores del dirigente de la mayoría, Saad Hariri.
Durante la noche del domingo al lunes al menos seis personas murieron en los enfrentamientos en la región montañosa de Chuf, al sureste de la capital, con lo que el número total de víctimas asciende ya a 48 muertos y 188 heridos. La situación se ha calmado ya en Chuf, feudo de los partidarios del cabecilla druso, Walid Yumblat, aliado del primer ministro Fuad Siniora.
La violencia ha cesado en las zonas situadas al sureste de Beirut tras el despliegue del Ejército, y en la capital, después de que el sábado pasado los milicianos de Hezbolá se retiraran de las calles. Yumblat afirmó haber mantenido contactos con el presidente del Parlamento, el chií Nabih Berri, dirigente de la oposición, para acabar con la violencia en esta región donde sus seguidores son especialmente numerosos.
También advirtió de que lo que sucede en Aley y Chueifat pone en peligro la paz con los "hermanos chiíes". Por su parte, Arslan señaló en un discurso televisado que ha pedido a los partidarios de la oposición el cese inmediato de los enfrentamientos y la entrega de las armas, al tiempo que se ha puesto en contacto con el Ejército para que se despliegue en la zona.
El aeropuerto beirutí, que fue tomado por Hezbolá, todavía permanece cerrado, mientras que los milicianos chiíes permanecen escondidos en algunos callejones.
JWS / CGS