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Concierto histórico en Palmira tras serle arrebatada al Estado Islámico

Hace casi un año Palmira era tomada por el Estado Islámico. Su milenario teatro era el tétrico escenario de una ejecución colectiva: la de un grupo de soldados sirios. Sin embargo, hoy, el escenario lo ocupa esta vez la Orquesta Sinfónica del teatro de Mariinsky de San Petersburgo. Bajo la batuta de Valery Gergiev, reputado director también de la orquesta sinfónica de Londres, amigo de Vladimir Putin. Y al violonchelo, Sergei Roldugin, otro íntimo del presidente ruso. Así ha cambiado el panorama en esta ciudad Patrimonio de la UNESCO, que ha estado un año, hasta el pasado marzo, en manos del Daesh. Los terroristas destruyeron varios de sus edificios, pero Palmira, uno de los centros culturales más importantes de la antigüedad, conserva gran parte de su patrimonio. Hoy, la música, es una exótica y afortunada anomalía en un país desgarrado por cinco años de conflicto.