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La crisis aumenta la asistencia a los actos del 1 de Mayo en todo el mundo

La crisis económica mundial y el aumento del paro han propiciado una mayor participación a los actos que se han organizado hoy en todo el mundo con motivo del Primero de Mayo, en los que miles de trabajadores han pedido medidas que garanticen el empleo y encaren con contundencia la recesión.
A pesar de la mayor asistencia, no se registraron más incidentes que otras veces, y los que hubo se centraron principalmente en Alemania y en Turquía.
En Alemania las marchas de neonazis convocadas derivaron en disturbios y duros enfrentamientos, con decenas de miles de manifestantes de izquierda decididos a impedir que la ultraderecha desfilara en ocasión del Primero de Mayo.
En Ulm (Baviera) se registraron los más graves encontronazos entre el millar de seguidores del ultraderechista Partido Nacional Democrático Alemán (NPD) y unos 10.000 contramanifestantes convocados por partidos de izquierda y organizaciones cívicas.
Los sindicatos turcos, por su parte, lograron "reconquistar" la emblemática Plaza de Taksim de Estambul al conseguir que unas 5.000 personas la alcanzaran y, rodeadas por fuertes medidas de seguridad, celebraran allí el Día del Trabajo por primera vez en 32 años.
Aunque el ambiente, tenso, fue más tranquilo que en ediciones anteriores, las celebraciones del Primero de Mayo no estuvieron exentas de altercados: hubo 37 heridos y 68 detenidos.
En Austria, en la ciudad de Linz, también hubo más de 20 heridos y cinco detenidos en un enfrentamiento entre un grupo de encapuchados y la Policía.
Alejada de estos incidentes, en Francia los ocho grandes sindicatos se unieron por primera vez en el llamado "G8 sindical" para celebrar el Día del Trabajo con una multitudinaria protesta en París contra la política del Gobierno y los empresarios que se aprovechan de la crisis.
Cogidos del brazo, los líderes de las grandes centrales sindicales se situaron a la cabeza de la marcha de la capital francesa, mucho más numerosa que las de años anteriores en esta misma fecha.
En Rusia también se batió el récord de participación de los últimos años en Moscú, con más de 70.000 manifestantes, entre opositores y oficialistas.
Mientras, en Italia, el terremoto del pasado 6 de abril en L'Aquila, que causó la muerte de 298 personas, fue el tema central de las manifestaciones de los trabajadores.
En España, las críticas a la propuesta de la patronal de flexibilizar el mercado laboral centraron este año el Primero de Mayo, en una jornada en la que los sindicatos amenazaron con convocar una huelga general si se recortan los derechos de los trabajadores.
En Grecia, un grupo de unos 300 manifestantes se enfrentaron a la Policía en el centro de Atenas, cuando finalizaban las celebraciones del Primero de Mayo convocadas por los sindicatos de trabajadores, aunque finalmente no hubo heridos ni detenidos.
Fuera de Europa, en Cuba, su presidente, Raúl Castro, presidió el desfile central del Primero de Mayo en la Plaza de la Revolución de La Habana, en el que se reiteró el compromiso de la isla con el socialismo y se llamó a los trabajadores a un mayor esfuerzo.
Decenas de miles de cubanos repitieron la tradicional marcha del Día de los Trabajadores por la céntrica plaza habanera con carteles de apoyo a los líderes de la isla.
En Venezuela, el Día del Trabajo se festejó en el centro de Caracas con diferentes marchas de seguidores y opositores al Gobierno de Hugo Chávez, y decenas de agentes de la Policía Metropolitana y de la Guardia Nacional (Policía militarizada) custodiando que ambos grupos no se encontrasen.
En Paraguay, miles de trabajadores se manifestaron por las principales calles de Asunción y recordaron al presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, su promesa de reformar el país.
En el continente asiático, los actos organizados en distintos puntos de Filipinas congregaron a miles de personas que criticaron la falta de capacidad del Gobierno de la presidenta, Gloria Macapagal Arroyo, para proteger los derechos de los trabajadores frente a la crisis.
En el mismo tono tranquilo y con poca afluencia se desarrollaron marchas de trabajadores en Tailandia, Singapur, Camboya y Malasia.