Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

"Me desperté... y me dieron a mi hijo en perfecto estado"

El pequeño Oliver en el hospital con su madre.telecinco.es
Valerie Leah llegó al hospital de Tameside, en Inglaterra, embarazada de 26 semanas y en una situación crítica. Padecía gripe A. Los médicos decidieron inducirle el coma para salvarle la vida a ella y a su hijo. 
El único vínculo que Valerie tiene con los primeros días de vida de su hijo en un diario que escribió una enfermera. "Este es un vínculo real entre nosotros y espero que cuando Oliver sea mayor, este diario sea tan importante para Oliver como lo es para mí", ha dicho Valerie.
"My marido me dijo al despertar del coma que tenía un hijo, pero yo no estaba lo suficientemente bien como para reaccionar. No pude poner los ojos en el niño hasta una semana después. Me parecía increíble que fuera mi hijo", ha señalado Valerie, porque no recordaba el parto.
Esta valiente madre, de 35 años, ha explicado que cuando pudo ver a su hijo solo podía llorar. Nada tenía sentido para ella. "Al principio estaba aterrada, el niño me parecía de las enfermeras y no mío", sentencia.
"Las enfermeras eran las que habían estado haciendo todas las cosas que una madre. Lo lavaban, lo alimentaban y lo cambiaban y yo me preguntaba si alguna vez me sentiría como su madre", explica la joven.
Valerie y Simon tienen otros dos hijos: Ben, de cinco años y Lewis de 10. Simon, de 23 años, les explicó a sus hijos que su hermano había nacido antes de tiempo y que su mamá necesitaba de la ayuda de las enfermeras para cuidarlo.
Además, Simon puso fotografías de Oliver en la ventana próxima a la cama de Valerie en el hospital para que ella pudiera recordar.
"Yo sabía que Oliver era fuerte e iba a estar bien", asegura el padre, a pesar de que los médicos le habían advertido de la situación de riesgo por la que pasaban su mujer y su bebé. EBP