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El número de desplazados en Afganistán se duplica en tres años hasta los 1,2 millones, según Amnistía

Amnistía Internacional denuncia en un informe la dramática situación en la que están, con falta de alimentos y sanidad
El número de desplazados dentro de Afganistán por la violencia se ha duplicado en los tres últimos años, pasando de unos 500.000 a los 1,2 millones actuales, según un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional (AI) este martes, que ha subrayado que los afganos son una de las mayores poblaciones de refugiados, con 2,6 viviendo en otros países.
El informe, titulado 'Mis hijos morirán este invierno: La promesa incumplida con los desplazados de Afganistán', permite poner el acento en "las víctimas olvidadas de la guerra en el país que han huido de sus hogares pero siguen desplazadas dentro de las fronteras", ha resaltado la ONG en un comunicado.
"Dado que parece que la atención mundial se ha apartado de Afganistán, corremos el riesgo de olvidar el sufrimiento de aquellos dejados atrás por el conflicto", ha resaltado la directora para el Sur de Asia de Amnistía, Champa Patel.
"Incluso tras huir de sus hogares para buscar seguridad, un creciente número de afganos está languideciendo en condiciones horribles en su propio país y luchando por su supervivencia sin que haya un fin a la vista", ha lamentado.
La investigación de Amnistía pone de manifiesto que pese a las promesas hechas por los sucesivos gobiernos afganos, los desplazados internos siguen careciendo de alojamiento, alimentos, agua, atención sanitaria y oportunidades adecuadas para seguir su educación y trabajar.
"Incluso un animal no viviría en esta choza, pero nosotros tenemos que hacerlo", se lamenta Mastan, una mujer de 50 años que vive en un campamento en Herat. "Preferiría estar en prisión que en este lugar, al menos en la cárcel no tendría que preocuparme por la comida y el alojamiento", añade.
Su situación se ha deteriorado dramáticamente en los últimos años y la nueva política nacional para los desplazados lanzada en 2014, que podría ser clave para su supervivencia, apenas se ha aplicado lastrada por la supuesta corrupción, la falta de capacidad en el Gobierno afgano y el decreciente interés internacional.
FALTA DE ATENCIÓN SANITARIA Y ALIMENTOS
La mayoría de comunidades de desplazados carecen de instalaciones sanitarias básicas, dependiendo de clínicas móviles gestionadas por ONG y el Gobierno en algunas ocasiones, lo que les obliga tener que acudir a la sanidad privada, que no se pueden permitir. "Si estamos enfermos, entonces tengo que mendigar y encontrar algo de dinero para ir a las clínicas privadas", explica a Amnistía una mujer de Herat.
Dado que la mayoría de los desplazados carecen de una fuente de ingresos estable, muchos tienen una enorme deuda sobre sus espaldas. Un padre ha contado a la ONG que tuvo que pedir prestados 20.000 afganis (unos 275 euros) para pagar una operación para su hijo, "una cifra enorme para nosotros".
Por otra parte, pese a que el plan del Gobierno contempla el derecho de los desplazados a alimentos, agua y ropa adecuada, el Ejecutivo no ha ofrecido acceso a las necesidades básicas, según Amnistía. Por ello, los desplazados se ven obligados a realizar largos viajes para conseguir agua o encontrar algo de comida.
"La comida es un lujo aquí, nadie puede permitírselo", subraya Raz Muhamad, un líder comunitario en Chaman-e-Barbak. "Principalmente vivimos de pan o verduras estropeadas del mercado. La última vez que recibimos asistencia alimentaria fue antes del pasado invierno, cuando nos dieron tres sacos de trigo", precisa.
ACCESO A LA EDUCACIÓN Y AL EMPLEO
El abandono de sus hogares ha provocado que la educación de los niños desplazados se vea interrumpida, mientras que sus padres se ven arrastrados al desempleo crónico. Aunque la política gubernamental estipula que se deberían garantizar el acceso de los niños desplazados a la educación aunque no puedan costear sus libros o uniformes, muchos menores se ven obligados a trabajar para apoyar a sus familias lavando coches, como limpiabotas o recogiendo plásticos para revenderlos.
"Los desplazados internos no deberían sufrir discriminación de ningún tipo", ha subrayado Patel, defendiendo que "se les debería dar el mismo acceso a oportunidades de educación y empleo que a los demás afganos". La carga financiera de las familias desplazadas, ante las pocas posibilidades de encontrar trabajo, "crean circunstancias en las que las mujeres son excluidas y los niños son explotados y no educados", ha denunciado.
Amnistía ha lamentado que además de la falta de actuación adecuada por parte del Gobierno afgano pese a sus compromisos, la comunidad internacional tampoco ha intervenido como podría haberlo hecho. En este sentido, ha incidido en que de los 393 millones de dólares solicitados por la ONU para Afganistán en 2016 --"la menor cifra en años pese a la extrema situación humanitaria", hasta mayo solo se había financiado una cuarta parte.
LLAMAMIENTO A ACTUAR
Por todo ello, ha instado tanto al Gobierno afgano como a la comunidad internacional a que "garanticen de forma inmediata las necesidades más urgentes de los desplazados".
"Todas las partes que han estado implicadas en Afganistán en los últimos 15 años tienen una responsabilidad de unirse y asegurarse de que las propias personas a las que la comunidad internacional se comprometió a ayudar no son abandonadas a una suerte aún más precaria", ha reclamado Champa Patel.
"Afganistán y el mundo deben actuar ahora para acabar con la crisis de desplazados del país, antes de que sea demasiado tarde", ha remachado.