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Se elevan a más de 22.400 los muertos por el paso del ciclón Nargis

La radio estatal de Birmania ha elevado a más de 22.464 la cifra de muertos por el ciclón tropical Nargis, que asoló el sábado el sur del país. El ciclón ha dejado también decenas de miles de desplazados y ciudades enteras aisladas. La mayoría de las víctimas mortales se encontraban en la división de Ayeyawaddy, el área más devastada. "Necesitamos ayuda", ha admitido el ministro birmano de Información, Kyaw Nsan, en Rangún, tras confirmar que sólo en la población de Bogalay, a unos 90 kilómetros al suroeste de la primera, han perdido la vida unas 10.000 personas.
La ONU ha culpado a la Junta Militar birmana del elevado número de personas que han muerto por no haber prevenido a la población del peligro que suponía el ciclón. 
A última hora de anoche, el régimen militar dio la bienvenida a la ayuda extranjera, aunque 800 toneladas de arroz siguen paradas en los almacenes del Programa de Alimentos de Naciones Unidas, a la espera del visto bueno de las autoridades para que sean distribuidos. 
Para hoy está prevista la llegada del primer cargamento de alimentos, medicinas y demás material de emergencia procedente de la vecina Tailandia, uno de los mayores socios del régimen militar.
La Junta Militar, que mantiene tensas relaciones con Estados Unidos, la Unión Europea y otros gobiernos por las presiones que recibe para que acometa reformas democráticas, ha aceptado el auxilio humanitario que le ofrecían.
Sin luz y agua
La población en las zonas afectadas vive desde hace tres días sin suministro de agua y de electricidad.
En Rangún, la mayor ciudad del país con unos cinco millones de habitantes, miles de árboles arrancados de raíz entorpecen el paso por la calles, sobre las que abundan los cascotes de los tejados.
En la antigua capital, el servicio de Internet está cortado desde el viernes, apenas funcionan los teléfonos y los residentes luchan por salvar sus propiedades en agua que les llega por las rodillas.
El aeropuerto reabrió ayer sus puertas con un generador "que sólo estará en marcha cinco o seis horas", según avisaba un empleado.
La Cruz Roja ha comenzado a distribuir ayuda de emergencia a las decenas de miles de damnificados, algunos de los cuales se quejan de la pasividad de las Fuerzas Armadas.
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