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El embajador de Colombia en España advierte de que lo "complicado" no es firmar la paz, sino "construirla"

El embajador colombiano en España, Fernando Carrillo, ha afirmado que, en las negociaciones entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), "lo fácil es la firma de la paz". "Lo complicado es construirla", ha añadido.
En un acto celebrado este lunes en la Casa de América de Madrid, el embajador ha destacado la acción de entidades privadas como Fundación Semana y Ayuda en Acción Colombia y ha destacado el caso de El Salado, donde en el año 2000 las Autodefensas de Colombia (AUC) mataron a un centenar de personas.
El de El Salado es, en opinión de Carrillo, un "modelo replicable", porque ha supuesto la participación de toda la comunidad para el desarrollo de una zona que quedó debastada. En este sentido, ha destacado que la reconstrucción de la zona ha sido posible por el trabajo de todos.
El embajador ha alabado la labor del sector privado, afirmando que, en el caso de las comunidades destruidas, le ha mostrado el camino al sector público. "El Estado no es sólo de responsabilidad pública", ha afirmado, refiriéndose a la necesidad de la acción conjunta de entidades públicas y privadas para reconstruir el país.
Carrillo ha destacado que, en el actual proceso de negociación con las FARC, "lo fácil es la firma de la paz", mientras que "lo complicado es construirla". "Ojalá podamos firmar la paz en este año 2014", ha añadido, en referencia a un proceso que se extiende desde hace año y medio y que se desarrolla en La Habana.
ILUSIÓN
El presidente de Ayuda en Acción Colombia, Jaime Montalvo, una de las entidades privadas que ha colaborado en el seguimiento de El Salado, ha comentado que se trata de "un proyecto de ilusión contagiable". Ha añadido que no se trata sólo de participar en el desarrollo de la economía colombiana, sino de ser capaces de construir una sociedad a través de la superación de los problemas que han sido arrastrados desde el pasado.
La Directora Ejecutiva de la Fundación Semana, Claudia García, otra de las entidades colaboradoras y dependiente de la publicación colombiana 'Semana', ha incidido en el hecho de que "no son entidades depositando dinero, sino con un papel activo".
LA MASACRE DE EL SALADO
El Salado está situado en el departamento de Bolívar, en Colombia, y durante tres días, del 16 al 18 de febrero del 2000, vivió una de las peores masacres que han ocurrido en el país en más de cuatro décadas de terrorismo.
Más de 450 paramilitares pertenecientes al Bloque Norte de las Autodefensas de Colombia (AUC), mataron a aproximadamente 100 personas, entre las que se encontraban representantes de todos los grupos sociales, desde campesinos hasta profesores.
Los paramilitares destrozaron toda la infraestructura de la comunidad y destruyeron las casas, además de violar a las mujeres. La población no pudo dar la señal de alerta porque no disponían de telecomunicaciones.
Los primeros planes de reconstrucción no comenzaron hasta el año 2006. Cuando Ayuda en Acción y Fundación Semana se involucraron en el proyecto en 2009, la pobreza e indigencia aún eran totales y la comunidad no se había dado a conocer apenas en los medios de comunicación.
Aunque la población ya vivía en El Salado, las condiciones eran pésimas: no tenían infraestructura mínima ni posibilidad de regenerarse económicamente, porque su principal activo era la venta de tabaco y los campos fueron destruidos durante la masacre.
La regeneración de El Salado ha sido posible por la acción conjunta de Gobierno y entidades privadas. La directora ejecutiva de Fundación Semana destacó algunos proyectos concretos que han permitido reconstruir el tejido social como la Casa del Pueblo, donde tienen lugar las fiestas patronales o el Parque Agroecológico El Salado, en el que se imparten estudios hasta bachillerato.
Esta comunidad no es un caso aislado, porque sólo en el espacio de una década (1990-2000) en las regiones de El Salado y en los montes de Santa Marta se perpetraron 42 masacres.
La directora ha añadido que también se han preocupado de otras zonas que se encuentran en situación de post-conflicto en los Montes de María, como Macayepo o Palenque, dos comunidades en las que también se cometieron masacres.