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Los enigmas del caso Fritzl

El carácter dominante de Josef Fritzl tenía atemorizada a su familia. Ninguno de los seis hijos que tuvo con Rosemarie, su mujer, se atrevieron a cuestionar la orden de su padre. Tampoco ninguno de los inquilinos de los apartamentos de su casa. Sólo alguno se quejó de las facturas de la luz, de los ruidos y del mal olor que, de vez en cuando, desprendía la chimenea de la casa. Josef quemaba la basura, los desperdicios que producía su familia de abajo.
¿Cómo sobrevivieron a los viajes a Tailandia?
Se sabe que Fritzl pasó en 1998 unas vacaciones de tres semanas en Tailandia, el paraíso para cualquier turista sexual. ¿Quién cuidó de la hija y los hijos/nietos en el sótano mientras el verdugo se marchó de vacaciones?
Según la policía Elizabeth y sus hijos sobrevivieron gracias a la comida que tenían almacenada. Además construyó un dispositivo para que la puerta del zulo se abriera automáticamente en caso de que a él le pasase algo o si hubiese estado ausente más del tiempo previsto en ese dispositivo.
¿Podrían haberse escapado?
El largo cautiverio y las torturas explican porqué Elizabeth, aunque hubiera podido, estaba demasiado asustada como para ni siquiera intentarlo. Vivía sometida, vejada, nunca intentó atacar a su padre que la tenía amenazada. Así lo ha asegurado el portavoz policial Helmut Greiner, tras señalar que, aparentemente, Fritzl, había advertido a su hija Elisabeth, que si a él le "ocurría algo", la vivienda subterránea se llenaría de gas. Los investigadores deducen que esa amenaza explicaría en parte por qué los prisioneros de Josef, Elisabeth y tres de los siete hijos que tuvo con él, nunca intentaron atacar a su "carcelero" para liberarse.
La esposa de Fritzl no supo nada
Cabe pensar que su esposa Rosemarie (junto al carcelero en la imagen de la derecha en un aniversario de boda) podría saber algo más del tétrico asunto y muchos psicólogos no descartan hoy la posibilidad de que la esposa se oliera algo pero por temor a su marido, que era muy autoritario, prefirió ignorar todo de la doble vida que llevó durante 24 años el acusado. La primera que dijo que nunca había visto a su madre durante el cautiverio fue la propia Elizabeth. "No sabía nada del largo martirio que han sufrido tanto mi hija Elisabeth como sus respectivos hijos". Esta frase pronunciada por la esposa del acusado es "una reacción típica para alguien que ha huido de la realidad por vivir en un ambiente de enorme pavor", según ha declarado el psiquiatra austriaco, Ernst Berger.
Según Berger, la esposa ha llegado a declarar que "además no hubiera podido hacer nada", lo que según el experto demuestra que era víctima de un sistema patriarcal que impedía cualquier toma de decisión independiente. Los psicólogos hablan en estos casos de una "combinación de secretos familiares, negación y represión".
Rosemarie, la gorda
"Su palabra era ley. Cuando entraba en una habitación, todos los niños se callaban y se quedaban quietos" Estas declaraciones de la hermana de Rosemarie, al diario austríaco Osterreich, vinieron a reforzar las tesis de los psiquiatras. "Llevaba 51 años humillando a mi hermana, le llamada la gorda, llevaba años sin mantener relaciones sexuales con Sepp, así le llamaban en casa(...) Ahora ella entiende porqué se pasaba las horas encerrado en el sótano. Solía bajar a primeras horas de la mañana. También al atardecer. A veces echaba incluso toda la noche, con excusas de trabajo. "
Nadie podía bajar al sótano. Así que nadie lo hizo.
El pasado del carcelero
Josef Fritzl fue condenado por una violación en 1967 y por un segundo intento de violación. La ley austriaca permite que, pasados 15 años, el historial delictivo de una persona se borre. Pero eso no responde a la pregunta de qué habrían encontrado las autoridades si hubiesen mirado los antecedentes policiales cuando en 1984 desapareció su hija. En 1982 Fritzl compareció en un juicio acusado de un intento de incendio para cobrar un seguro. Cuando los hijos-nietos de Josef aparecieron en la puerta de su casa, los servicios sociales se personaron hasta en 21 ocasiones para supervisar los procesos de adopción y el crecimiento de los niños.
El sistema se había tragado la burda invención de las cartas escritas por Elizabeth como prueba fehaciente y la historia del abandono de Elizabeth por una secta. Ni un solo policía creyó necesario investigar nada, no se interrogó a los vecinos. Lisa fue la primera en formar parte de la familia de arriba. Le concedieron la adopción pese a que Josef se ausentaba con frecuencia los días de los controles. Luego le llegaría la tutela de Monika y Alexander. Y con ellos un subsidio para ayudarle en su manutención.
Seis partos sin ayuda
Los seis partos fueron artesanales. Uno de ellos fue de gemelos. Cuando los policías le preguntaron a Fritzl cómo, sin instrumental ni conocimiento, pudo dar a luz su hija, Fritzl se despachó con un: Cuando no había médicos los niños también nacían.