Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La falsa 'Revolución Twitter' en Irán

¿Una Revolución 'Twitter' o una auténtica Revolución? Para Reese Erlich, periodista de Reuters especializado en Irán, la llamada por los medios occidentales 'Twitter Revolution' para referirse a las movilizaciones en Teherán es tan sólo un titular inventado por los periodistas occidentales encerrados en los hoteles de la capital. Un término que "ha trivializado el importante movimiento de masas que está teniendo lugar en Irán".
Para el autor del libro ' La agenda de Irán: la historia real de la política de EEUU y la crisis de Oriente Medio', la movilización está teniendo lugar en las calles, no a través de Internet y menos en Twitter, una comunidad a la que sólo tienen acceso los jóvenes de las clases más acomodadas del país.
El periodista afirma en su blog, 'The Great Debate', que todo empezó cuando el Gobierno iraní prohibió a los reporteros extranjeros viajar fuera de Irán sin un permiso especial y luego los confinó en sus hoteles y oficinas. La búsqueda desesperada de información les llevó a obtenerla por Internet a través de Facebook y Twitter en un "frenético esfuerzo por conseguir información".Así nació un término fácil de teclear, atractivo para occidente pero "erróneo", indica Erlich.
Sin embargo, se trata "de un genuino movimiento de masas compuesto por estudiantes, trabajadores, mujeres y gente de clase media". Una movilización que ha alertado a la alta jerarquía de los clérigos, a los militares y a los servicios de inteligencia que han puesto en marcha todo su aparato para reprimir el clamor por el cambio económico y social, señala Erlich.
El periodista Reese Erlich. Foto: REUTERS
Algunas personas piden un gobierno islámico más moderado y otras claman por una separación entre "la mequita y el Estado" y el regreso a una democracia parlamentaria, indica.
Finalmente, el periodista pronostica que el movimiento "no tendrá la suficiente fuerza para echar abajo el sistema actualmente, sin embargo está sembrando las semillas de futuras luchas".