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Una familia tortura durante años y mata a un joven que servía como 'esclavo'

La justicia investiga el implicación de una familia en el homicidio de un hombre cuyo cuerpo desmembrado fue descubierto en la Laguna Azul de Arlesey, Reino Unido. Al parecer, todo apunta a que el fallecido, Michael Gilbert, vivió como esclavo para la familia Watt durante años. Su muerte puede deberse a una última tortura que fue demasiado lejos.
Conocía desde que tenía 15 años a James Watt, uno de los miembros de la familia, de su estancia en el centro de menores. Éste lo convirtió en presa fácil, según explica su hermano, Gilbert Chrissy, de 31 años.
El caso salió a la luz después de que algunos vecinos encontraran partes del cuerpo de Gilbert mientras paseaban junto a sus perros.

 
Según publica Daily Mail, sufrió palizas espantosas, que fueron grabadas a menudo con teléfonos móviles, y que incluían apuñalamientos, golpes con un bate de béisbol, baños en agua hirviendo y disparos con una pistola de aire. Llegó a ser encadenado y atacado después por toros sólo protegido por su ropa interior.
Fiscal Stuart Trimmer, aseguró para BBC que "estaba con esa familia sin que nadie pudiese romper sus ataduras". Había escapado de la vivienda en varias ocasiones, pero la familia lograba su vuelta a través del Departamento de Trabajo y Pensiones, citando su número de seguridad social como su trabajador para descubrir donde se encontraba. Sorprendentemente, la policía sospechaba que Gilbert se encontraba en apuros, pero no interpusieron denuncias porque la víctima les dijo que eso "sería empeorar las cosas a largo plazo".
Gilbert finalmente murió después de una nueva forma de tortura, un juego que empezó con saltos sobre el estómago del joven y que acabó con su cuerpo despedazado y arrojado a la Laguna Azul, en Arlesey, Reino Unido.
El cabecilla de la familia James Watt, de 27 años, su novia Natasha Oldfield, de 29 años, y su hermano Ricardo Nicola Roberts, de 21, fueron declarados culpables de asesinato. Otro de los hermanos de James Watt, Robert, 20, y su madre Jennifer Dennis Smith, fueron declarados culpables de homicidio familiar. IM