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El guiño de sus ojos le permite salvar la vida

Richard estaba a punto de ser desconectado de las máquinas que le mantenían con vida. Vídoe: Informativos Telecinco.telecinco.es
Richard Rudd siempre había dicho que si algo le pasaba, lo último que quería era que le mantuvieran con vida sujeto a una máquina. Por eso cuando sufrió un accidente que le dejó paralítico y le dañó el cerebro, su familia pensó que sabía exactamente lo que hacer, explica The Telegraph.
Con gran dolor, su padre dio permiso para que se le retirara el tratamiento a su hijo de 43 años. Sin embargo, cuando los médicos del hospital de Cambridge, en Reino Unido, se situaron a su alrededor, notaron una respuesta del paciente que antes no había aparecido: era capaz de guiñar los ojos por primera vez.
Los médicos vieron una oportunidad para preguntarle directamente a Rudd si quería vivir. Y se lo preguntaron tres veces. Las tres veces él guiñó los ojos con un "sí" como respuesta a sus preguntas.
Era la primera vez que Rudd respondía a algún estímulo en tres semanas y ese momento fue capturado en un documental en la BBC. El programa, que fue emitido en Gran Bretaña, abrió nuevamente el polémico debate sobre la eutanasia.
Lejos de estar cerebralmente muerto como su familia había temido, Richard era perfectamente consciente de su situación y era capaz de comunicarse. Ahora, nueve meses después, puede mover la cabeza de lado a lado y sonreír a su familia. Sigue necesitando constantes cuidados médicos, pero es capaz de interactuar con sus padres e hijas, Charlotte, de 18 años, y Bethan, de 14.
El padre de Richard ha indicado que fue un alivio no tener que tomar la decisión de si su hijo debía morir o vivir. "Antes del accidente, había hablado con Chrlotte sobre un conocido que tuvo un accidente. Dijo que si le pasaba algo similar, no querría seguir viviendo". Por eso, "dijimos que, conociendo a Richard, sabíamos que ni en un millón de años querría seguir viviendo con sus heridas", explica, "pero los médicos querían esperar un poco más".
"El doctor le ayudó a abrir los párpados y le dijo que moviera los ojos si podía oír y estaba despierto. Movió sus ojos, por lo que supimos que no tenía daño cerebral", indica.
"El doctor le preguntó tres veces si deseaba seguir con el tratamiento y cada vez movió sus ojos hacia la izquierda, que era la señal para decir 'sí'", relata su padre.
Richard sufrió un accidente de tráfico en octubre de 2009. Quedó parapléjico y debido a una serie de complicaciones quirúrquicas sufrió daño cerebral. También sufrió neumonía y fallo renal.
Su padre explica el alivio de la familia y el hecho de que Richard es capaz de sonreír cuando sus hijas están alrededor de él. Además, su memoria a largo plazo está intacta y puede realizar expresiones faciales. "Pero físicamente no está", observa Richard padre.
"Estoy feliz de que se le haya dado la posibilidad de sobrevivir y hablar. Tener que decidir si tu hijo debe vivir o morir es casi imposible", admite."No será el mismo Richard que solía, pero al menos está intentándolo porque sonríe cuando hablamos del pasado o cuando ve a las niñas".