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Los hijos de Fritzl aprendieron a leer y escribir en el zulo de Amstetten

En el sótano, según ha comentado el jefe de la investigación, "tenían los objetos que una familia normal tiene en su vida cotidiana". Había "un montón de libros", aunque "una tortura especial para ellos era tener televisión y radio, porque así conocían un mundo que nunca podrían ver", ha explicado Polzer.
Sobre la hipótesis de que Fritzl pudiera gasear el zulo en el caso de que le sucediera algo, el jefe de la investigación ha recordado que tanto Elisabeth como el propio Josef ya reconocieron este hecho. Sin embargo, Polzer ha explicado que "todavía no hemos averiguado si realmente había posibilidad de hacerlo".
El responsable policial del caso también ha desvelado que "al principio del martirio, Josef Fritzl empleaba gran violencia contra su propia hija". Ha calificado de "tremendas palizas" las agresiones que sufría la joven. Preguntado por si Fritzl agredió a alguna de la hijas que tuvo con Elisabeth, Polzer ha explciado "que no hay indicios de que lo haya hecho".
Fritzl se defiende
Josef Fritzl ha dicho no ser "un monstruo". Lo ha hecho en una carta publicada en el diario "Osterreich" por su Rudolf Mayer. En ese documento el propio Fritzl declara: "Podría haberlos matado a todos y nadie se habría enterado".
Otra prueba de que no se trata de un mosntruo es, en opinión de su defensa, el hecho de permitir que la hija mayor nacida de la relación incestuosa, de 19 años, fuera hospitalizada. "Sin mí, Kerstin no estaría ya viva", ha dicho Josef Fritzl.
Fritz, autor confeso de los crímenes que le imputan y encarcelado desde el 28 de abril, se enfrenta a las acusaciones de homicidio por negligencia (por la muerte de uno de sus hijos, incinerado en su propia casa a los pocos días de nacer), 15 años por violación y 10 por secuestro.  EPF/ LA