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Un robot investiga si la mafia calabresa hundió deshechos tóxicos en Italia

Es la confesión de un mafioso arrepentido y protegido, Francesco Fonti, que revela que sus antiguos socios habrían ganado, así, millones de dólares. Para comprobar la veracidad de estas acusaciones, Bruno Giordano, fiscal de Calabria, ha ordenado que se sumerja un robot para encontrar el Cunsky, un buque de carga, desaparecido en 1992 y que, presuntamente, transportaba 120 barriles con esa basura letal.
El robot ha encontrado en el lecho marino a unas 20 millas de la costa de Cetraro restos de lo que podría ser este buque, pero hasta que no se analicen las muestras de lo que llevaba el fiscal no sabrá si realmente el Cunsky transportaba sustancias tóxicas y radiactivas.
Francesco Fonti ha declarado a la fiscalía que él habría participado en, al menos tres hundimientos similares, falsos naufragios porque los mandaban a pique con explosivos. El negocio, una barbaridad para el medio ambiente, es, sin embargo, muy rentable y la mafia calabresa, ya más poderosa que la Cosa Nostra, es insaciable.
El grupo ecológico Greenpeace lleva años acumulando nombres de barcos que han desaparecido en las costas italianas y griegas. Es escalofriante, pero se cuentan por cientos.