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Un joven le arranca el corazón a su amigo pensando que estaba poseído

Según informa el diario The Telegraph, Jarrod Wyatt llevó a cabo un brutal asalto a su compañero de entrenamiento. Cuando la policía llegó al lugar de los hechos los agentes encontraron un espectáculo digo de una película de terror. A la víctima le habían arrancado la lengua y le rasgó la cara.
Los agentes encontraron a Wyatt, de 26 años de edad, de pie sobre el cuerpo desnudo de su amigo y con varias partes del mismo, incluidos un ojo, esparcidos por la ensangrentada habitación.
El presunto agresor, según el diario británico, contó a la policía que había tomado una taza de te con setas alucinógenas y se había terminado convenciendo de que su amigo, Taylor Powell, estaba poseído.
Murió desangrado
Según la autopsia el joven, de 21 años, murió desangrado después de que le arrancaran el corazón. El forense asegura, además, que aún estaba vivo cuando le abrieron el pecho con un cuchillo y le sacaron el órgano.
Wyatt, según informa la policía, arrojó el corazón al fuego junto a otros órganos que le había quitado del cuerpo a su amigo. Según explicó lo hizo porque temía que Powell aún siguiera vivo con el demonio dentro.
La policía fue avisada del terrorífico suceso avisados por un tercer amigo que advirtió un cambio en el estado de ánimo de Wyatt después de que todos hubiesen ingerido el te de setas.
Justin Davis contó a la policía que el regresó al piso y encontró a Wyatt cubierto de sangre de pies a cabeza, vio un ojo en mitad del suelo y después descubrió el cuerpo mutilado de su amigo.
Un brote psicótico causado por las drogas
El abogado de Wyatt afirma que las setas alucinógenas llevaron a su cliente a actuar de manera violenta y "no tenía control sobre sus acciones". "Mi cliente estaba tratando de silenciar al diablo", dijo el letrado, "tuvo un brote psicótico provocado por las setas que tomó".
Wyatt se enfrenta a una acusación de asesinato en primer grado y tortura, con el agravante de que Powell aún estaba vivo cuando le arrancaron el corazón. BQM