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Los líderes europeos avanzarán hoy en el plan para frenar la crisis de deuda

Presionarán a Italia y España para que adopten más medidas frente a la crisis
Los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 buscarán en la cumbre que celebran este domingo acercar posturas sobre el plan global para frenar la crisis de deuda de la eurozona, que incluye pedir a los bancos que asuman pérdidas de alrededor del 50% en la deuda griega en sus balances, recapitalizarlos con 100.000 millones y reforzar el fondo de rescate con el objetivo de contener el contagio a Italia y España.
A cambio de este refuerzo, los líderes europeos presionan al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y sobre todo al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, para que adopten más medidas de reducción del déficit. "España ya ha hecho mucho, pero probablemente tendrá que hacer más para recuperar la confianza de los mercados", dijo este sábado la canciller alemana, Angela Merkel.
Pese a que las fuertes diferencias entre Francia y Alemania se han ido reduciendo en las últimas horas a favor de la postura de Berlín, no se espera que el Consejo Europeo apruebe definitivamente el plan este domingo. El motivo esgrimido en público es que el Parlamento alemán debe dar su visto bueno previo a las medidas. Por ello se ha convocado una segunda cumbre el miércoles 26 de octubre.
Los países de la eurozona ya han logrado un acuerdo para pedir a la banca un "incremento sustancial" de su contribución al segundo rescate de Grecia, según ha anunciado el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker. "La cuantía tiene que ser suficiente para garantizar la sostenibilidad de la deuda griega, pero también aceptada por los acreedores puesto que queremos que sea voluntaria", ha apuntado la vicepresidenta Económica, Elena Salgado.
La quita ascenderá probablemente al 50%, pese a que el Banco Central Europeo (BCE) mantiene sus reticencias porque teme que esta maniobra agrave el contagio a España e Italia. Y los líderes europeos necesitan que la banca la acepte porque una reestructuración impuesta desencadenaría los seguros del impago de la deuda.
Tras vencer las reticencias de España, Italia, Portugal y el BCE, también se ha alcanzado un "consenso" sobre el plan para recapitalizar la banca europea con 100.000 millones de euros con el objetivo de que pueda resistir a la quita griega y a la crisis de deuda, según ha dicho el ministro de Economía polaco, Jacek Rostowski.
El importe de capital adicional que la UE ve necesario para sus entidades es sustancialmente inferior a los 200.000 millones de euros que calcula el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los ministros de Economía han acordado exigir temporalmente a los grandes bancos de la UE un ratio de capital de calidad del 9%, frente al 5% de las pruebas de estrés realizadas en julio, tras aplicar descuentos en la deuda pública de los países periféricos que tienen en cartera.
A los bancos que no alcancen el umbral de capital requerido se les pedirá que presenten un plan de recapitalización y que lo pongan en marcha. El plazo podría estar entre 3 y 6 meses, según fuentes comunitarias. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, ha propuesto que hasta que no tengan los fondos exigidos se prohíba a las entidades pagar bonus o dividendos.
Los bancos deberán utilizar fuentes privadas de capital en primer lugar. Si es necesario, los Gobiernos nacionales les deben proporcionar asistencia en segundo lugar. Y como último recurso podrán recurrir a un préstamo del fondo europeo de estabilidad financiera.
El plan ha sido objeto de duras críticas por parte de bancos españoles como el Santander y el Popular, que lo ven innecesario y consideran que los problemas de financiación de la banca se resolverían arreglando la situación en Grecia.
La pieza final del acuerdo y sobre la que todavía persisten diferencias es el refuerzo del fondo de rescate. Francia ha renunciado a que se recurra al Banco Central Europeo (BCE) para multiplicar la potencia de este mecanismo, una alternativa que rechazaba tanto Alemania como el propio presidente saliente del BCE, Jean-Claude Trichet.
No obstante, el ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, ha asegurado que persisten "grandes diferencias" entre los Estados miembros. Sobre la mesa quedan sólo dos opciones. En primer lugar, usar el fondo para avalar parte de las emisiones de deuda de Italia y España. En segundo lugar, constituir un vehículo especial para atraer inversiones de países del Golfo y asiáticos que quieran colaborar en la resolución de la crisis de deuda.