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Unos 55 milicianos del ISIS mueren en los combates contra el Ejército iraquí y las tribus en Ramadi y Faluya

Alrededor de 55 milicianos del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS), un grupo ligado a la organización terrorista Al Qaeda, han muerto en los combates mantenidos este sábado con el Ejército iraquí y las fuerzas de las tribus locales en las localidades de Ramadi y Faluya, cuyo control habría perdido, según ha informado la cadena de televisión estatal, Al Iraqiya.
Unos 30 combatientes del ISIS han fallecido en un bombardeo perpetrado por la aviación iraquí sobre un barrio periférico de la ciudad de Faluya, situada a 50 kilómetros de Bagdad, de acuerdo con la cadena estatal, según recoge la agencia estatal de noticias china, Xinhua.
Entretanto, otros 25 componentes de la misma milicia han perdido la vida en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y los combatientes tribales en el barrio periférico de Alibovraj, al norte de Ramadi, la capital de la provincia de Anbar.
RECONQUISTA DE FALUYA
Las tribus locales de la ciudad iraquí de Faluya habrían conseguido recobrar parcialmente su control del ISIS tras la ofensiva lanzada este sábado por el Ejército iraquí, que un día antes, en otra jornada de bombardeos, tuvo que replegarse.
La gran mayoría de Faluya, incluidas las comisarías policiales y los edificios gubernamentales, ha sido tomada por los milicianos tribales suníes, mientras que los combatientes del ISIS mantienen unos pocos reductos de la ciudad, según fuentes tribales y policiales citadas por la cadena estadounidense CNN.
Testigos presenciales y funcionarios iraquíes concretan que los barrios del norte y el este de Faluya permanecen bajo el control de los militantes tribales y la Policía, según ha informado el diario británico 'The Guardian'. No ha habido una confirmación oficial de la liberación de Faluya.
En los combates que precedieron la conquista islamista de Faluya, los bombardeos del Ejército iraquí se alargaron hasta última hora del viernes que, de acuerdo con el último balance del Hospital de Faluya, acabaron con la vida nueve personas e hirieron a 40 personas.
Los combates entre los milicianos del ISIS y las tribus locales del viernes en Faluya y en la vecina ciudad de Ramadi, la capital de la provincia de Anbar, se saldaron con al menos 80 muertos, según fuentes gubernamentales citadas por la CNN, de los cuales 69 eran miembros del grupo vinculado a Al Qaeda.
COYUNTURA CONFUSA
Este viraje en la situación que atraviesa Faluya añade más confusión a los últimos acontecimientos allí acaecidos y la dimensión del control que el ISIS ha ejercido en la ciudad, ya que varios miembros de las tribus locales reivindicaron el viernes el control de algunos barrios de la ciudad.
Los desencadenantes de estos hechos fueron el desalojo el pasado lunes de una acampada de protesta suní, que clamaba contra la discriminación del Ejecutivo hacia esta comunidad, y la detención, un día antes, del diputado suní Ahmed al Alwani, uno de los líderes de las manifestaciones antigubernamentales en la provincia de Anbar, en su casa. En la redada policial fallecieron el hermano de Al Alwani y cinco de sus guardaespaldas, y 16 personas resultaron heridas, según el balance oficial.
Las ciudades de Faluya y Ramadi, que repelió el viernes la ofensiva islamista, se han convertido en los últimos días en escenario de los más violentos enfrentamientos entre el Ejército y los combatientes islamistas, y en el epicentro de las tensiones entre los suníes y el Gobierno del primer ministro, el chií Nuri al Maliki.
Pese a ello, las tribus locales han contado con el apoyo militar y logístico del Ejército iraquí, así como la colaboración de la Policía local, en su intento de contener las ofensivas del ISIS y recobrar finalmente el control de Faluya. La población de esta localidad reclamó el cese de los bombardeos indiscriminados de las fuerzas gubernamentales y la protección de los civiles, según informó la agencia estatal de noticias iraquí, NINA.
La salida de las tropas estadounidenses del país y el conflicto en Siria, con fuertes connotaciones sectarias, ha exacerbado las tensiones entre ambas partes, que tienen como puntos de fricción un sistema judicial que discrimina sistemáticamente a los suníes y la exclusión de esta comunidad de los altos cargos de la Administración iraquí.
No en vano, los enfrentamientos violentos con tintes sectarios entre la minoría suní y la dominante comunidad chií ya eran una tónica habitual, reminiscencia de los años de guerra en Irak tras la ocupación estadounidense --especialmente en los años 2006 y 2007-- y los levantamientos populares contra el Gobierno encontraron su germen en la ola de levantamientos de 2011 en Oriente Próximo y el norte de África, conocida como la 'Primavera Árabe', que empujó a la comunidad suní a revelarse pacíficamente contra el primer ministro chií.