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Más de 650 millones de personas carecen de agua potable y 4.000 niños mueren al día por falta de acceso

Las mujeres y los niños del África subsahariana dedican 20 millones de horas al día a buscar agua
El agua es un elemento vertebrador de vida al que aún no tienen acceso más de 650 millones de personas, lo que lastra el progreso y la salud de comunidades vulnerables. Cada día, 4.000 niños mueren por enfermedades relacionadas con la falta de acceso a agua potable, principalmente en el África Subsahariana.
El agua es básica para la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente, por lo que se hace imprescindible su promoción y cuidado. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha llamado a trabajar "con un espíritu de cooperación urgente, con mente abierta a las nuevas ideas y la innovación, y dispuestos a compartir las soluciones que todos necesitamos para un futuro sostenible".
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) buscan lograr el acceso universal y equitativo al agua potable --y a un precio asequible-- para el año 2030. En vista de los datos actuales, queda mucho por hacer: alrededor de 663 millones de personas, una de cada nueve habitantes del planeta, carecen de acceso a agua potable, mientras que casi 2.400 millones no disponen de saneamiento adecuado.
Plan International ha alertado de que cada día mueren 4.000 niños relacionados por falta de agua. Al año, enfermedades perfectamente evitables como la diarrea aguda, el cólera, la disentería y el tifus se cobran la vida de 1,5 millones de niños cada año.
En un país como España, el consumo medio por habitante es de 142 litros al día, ocho veces más que la media de una persona en una comunidad rural del África subsahariana. De hecho, según Plan, se usa más agua en una ducha de un minuto --casi 20 litros-- que la que utilizan para beber y asearse los africanos --entre siete y 18--.
ENFERMEDADES
La falta de agua se ceba especialmente con las comunidades más desfavorecidas, donde se superponen las necesidades. El 66 por ciento de los niños que siguen un tratamiento de recuperación nutricional con la ONG Acción Contra el Hambre padece o ha padecido enfermedades de origen hídrico.
La organización ha advertido de que el 60 por ciento de las muertes por diarrea --fallecen 750.000 niños menores de cinco años cada doce meses-- podría evitarse, ya que se debe al acceso indebido al agua, a alimentos contaminados, a falta de saneamiento o a malas prácticas de higiene.
World Vision, con presencia en casi un centenar de países, pone a este reto el rostro y la voz de Hassoum, que tiene siete años y vive en Malí. El agua contaminada le ha provocado una enfermedad cutánea que se extiende por hombros cabeza y pecho y también tiene diarreas de forma prácticamente constante.
"Cuando Hassoum está enfermo, yo también me siento enferma. Con la diarrea, Hassoum se encuentra muy cansado y cada vez está muy débil. Ya he perdido un hijo por culpa del agua sucia y no quiero que vuelva a suceder", lamenta su madre, Harouna.
En Onwi, un distrito ghanés de la zona de Upper Denkyra East, la inutilización de un pozo dejó a los habitantes de la zona dependiendo de un pequeño riachuelo para beber, lavarse o cocinar. Anesvad, que trata de reconstruir el pozo, ha advertido de que en 2015 la falta de esta infraestructura derivó en 253 diarreas agudas, 96 infecciones por hongos, múltiples afecciones cutáneas e incluso una muerte, de un niño de menos de cinco años.
AGUA Y ECONOMÍA
La ONU designó en 1993 el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua. Más de dos décadas después, la organización vuelve a recordar los retos pendientes centrada, en esta ocasión, en el lema 'El agua y el empleo'. La mitad de los trabajadores del mundo, unos 1.500 millones, trabajan en sectores relacionados con este elemento básico.
"A mejor agua, mejores empleos", reza el comunicado con el que Naciones Unidas quiere recordar que "millones de personas cuyas vidas dependen del líquido elemento a menudo no son reconocidos o protegidos por los derechos laborales básicos".
El enfoque económico se extiende, también, a los beneficios y el progreso que logran las comunidades donde se mejora el acceso al agua y al saneamiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, por cada dólar invertido en saneamiento, se recuperan cinco y se logra el doble por cada dólar destinado a mejorar el acceso al agua.
Las mujeres y los niños del África subsahariana, responsables de la recogida del agua en el 71 por ciento de los hogares, dedican 20 millones de horas al día a esta tarea, según World Vision.
Además de la vulnerabilidad a la que mujeres y niños se exponen y que podrían derivar en ataques, violencia, raptos y violaciones, la pérdida de tiempo acarrea consecuencias económicas. Las mujeres apenas pueden participar en la generación de ingresos y los niños o bien no acuden a clase o lo hacen en condiciones que no son las adecuadas. En Ghana, el 95 por ciento de las adolescentes no van a clase cuando tienen la menstruación por falta de saneamiento.
"Todos los días me levantaba a las 6.30 de la mañana, preparaba a mis hijos para el colegio e iba al campo a las 7.00. Apenas pasaba tres horas en el campo trabajando porque tenía que apresurarme para ir y hacer cola para recoger agua a dos kilómetros de mi casa", explica Monica, una ugandesa de 39 años. "Tardaba dos horas en llenar un bidón por las largas colas y después tenía que caminar de vuelta a casa", relata.
Gracias a la ayuda brindada por Plan International y la Unión Europea, el distrito de Monica, Kamuli, pudo contar con pozos nuevos y saneados. Ahora, la mujer puede trabajar siete horas en el campo y espera sólo diez minutos para recoger agua, lo que implica mayores ingresos y menos gastos en medicinas.
Todas las ONG coinciden en que el acceso al agua y el saneamiento es un reto grande pero alcanzable. Necesario no sólo para mejorar e incluso salvar la vida de decenas de miles de personas, sino también para permitir que millones de pobres puedan tachar el agua de su lista numerosa de tareas pendientes.