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El primer ministro dice que la dimisión de su Gobierno "es una concesión" política

El primer ministro de República Centroafricana (RCA), André Nzapayéké, ha afirmado este miércoles que la dimisión de su Gobierno "es una concesión", en medio de las informaciones que apuntan a que las razones están detrás del acuerdo de paz entre el grupo armado Séléka y las milicias cristianas 'anti balaka', firmado a finales de julio Brazzaville.
"Mi salida es una concesión. Está claro que hemos llevado a cabo medidas que han sido aplaudidas por la presidenta (Catherine Samba-Panza) y la población, a pesar de la existencia de dificultades", ha valorado.
"Hablar de dimisión, en este momento, es habla de una concesión y es claramente el resultado de negociaciones políticas", ha remachado Nzapayéké, en declaraciones concedidas a la emisora Radio France Internationale.
La portavocía de la Presidencia afirmó el martes, después de que se supiera que Nzapayéké había presentado su dimisión a petición de Samba-Panza, que la decisión estaba destinada a "facilitar la puesta en marcha de los acuerdos de paz de Brazzaville".
Séléka ha asegurado que el puesto de primer ministro le había sido prometido a cambio de la salida del expresidente y líder de la formación Michel Djotodia del país. Diplomáticos franceses han apuntado a que la salida de Nzapayéké daría lugar a su reemplazo por un primer ministro de confesión musulmana.
El texto del acuerdo, que contiene nueve artículos, compromete a ambas partes que no cometer crímenes como las ejecuciones sumarias, torturas y el incendio de ciudades. Asimismo, ambas partes acantonarán sus tropas en un periodo de tiempo razonable y permitirán que el Estado tenga autoridad sobre todo el territorio.
Tras la firma, existen dudas sobre la posibilidad de que el acuerdo sea implementado, especialmente debido a las profundas divisiones existentes en el interior de Séléka. Por su parte, los 'anti balaka' son un organización nebulosa sin cadena de mando, por lo que falta por ver el impacto sobre el terreno del acuerdo.
EL CONFLICTO
Alrededor de un millón de personas, es decir, cerca de una cuarta parte de la población, se ha visto desplazada por los enfrentamientos. La violencia ha provocado que la práctica totalidad de la comunidad musulmana haya abandonado la capital y otras zonas del sur del país, dirigiéndose a los países vecinos o a los bastiones controlados por Séléka en el norte de RCA.
La ONU ha cifrado en miles el número de muertos y en 2,2 millones --alrededor de la mitad de la población-- el número de personas que necesitan ayuda humanitaria desde el inicio en diciembre de 2012 del conflicto tras el levantamiento armado de la guerrilla Séléka, de mayoría musulmana.
La milicia, una coalición de rebeldes de mayoría musulmana del norte del país que se hizo con el poder tras un golpe de Estado en 2013, fue acusada de múltiples abusos de los Derechos Humanos, lo que llevó a parte de la población cristiana a crear las milicias 'anti balaka' para combatir sus excesos.
"Los 'anti balaka', que surgieron como una reacción a las actitudes depredadoras de Séléka, se están metamorfoseando en bandas criminales que, además de seguir persiguiendo a los musulmanes, están comenzando a atacar a otros cristianos y no musulmanes", advirtió a finales de marzo la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
En sus declaraciones, Pillay elertó de la existencia de casos de decapitaciones de niños, violaciones y actos de canibalismo en el marco del conflicto desatado en RCA, antes de subrayar que "el odio intercomunitario sigue a un nivel aterrador" en el país.
"RCA se ha convertido en un país en el que la gente no es sólo asesinada, es torturada, mutilada, quemada y desmembrada, en ocasiones por turbas espontáneas, así como por grupos organizados de combatientes armados", manifestó.