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El primer ministro irlandés reconoce su derrota pero asegura que quiere seguir al cargo para valorar opciones

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, ha reconocido su derrota en las elecciones que se celebraron este viernes en el país y que, si bien sí dieron la victoria a su partido, el Fine Gael, los resultados obtenidos no han sido suficientes para poder reeditar la coalición de Gobierno con los laboristas.
Aunque ha reconocido su derrota, ha expresado su intención de mantenerse tanto en el cargo de primer ministro como al mando de la formación para ver qué opciones existen de formar un nuevo Gobierno.
"Es perfectamente obvio que el Gobierno de Fine Gael y los laboristas no puede reeditarse", ha asegurado Kenny, al llegar al centro de recuento de la circunscripción de Mayo, en Castlebar, en el noreste del país, este mismo sábado, según declaraciones recogidas por el diario irlandés 'The Irish Times'.
"Pero tengo un deber y una responsabilidad como 'taoiseach' --primer ministro-- de hacer todo lo posible, como jefe de Gobierno, de ver si nuestro país puede tener un Gobierno estable", ha indicado.
Al preguntarle si un Gobierno estable podría involucrar al partido de centro-derecha Fianna Fail, Kenny no ha querido pronunciarse "sobre ninguna de las opciones que están abiertas en este momento", y ha vuelto a reconocer que los resultados de estos últimos comicios han sido un duro golpe para su partido.
"Es un día decepcionante para nuestro partido, y es particularmente decepcionante para aquellos candidatos que han perdido sus escaños, sobre todo aquellos que han estado en el Oireachtas --el Parlamento irlandés-- durante estos últimos cinco años tan difíciles, cuando han sido un gran apoyo para un partido en el Gobierno que ha tomado duras decisiones para llevar a nuestro país en la dirección correcta", ha lamentado.
"Es un momento de gran decepción y tristeza para muchos de ellos", ha recalcado. "La democracia siempre es emocionante, pero es implacable cuando entra en acción", ha concluido.
El Fine Gael habría conseguido un 25,52 por ciento de los votos --diez puntos menos que en los comicios legislativos de 2011--, un resultado mucho peor que el anticipado por el partido político. Por su parte, los laboristas habrían sumado en torno a un 6,6 por ciento, muy lejos del 19,5 por ciento logrado en las anteriores elecciones generales.