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Los ministros de Interior de la UE alertan del daño de medidas unilaterales para contener la crisis de refugiados

Grecia advierte de que no aceptará convertirse en "almacén de almas" en la UE
Los ministros de Interior de la Unión Europea han alertado este jueves del daño para el futuro de Europa y del espacio sin fronteras Schengen que pueden tener las sucesivas medidas "unilaterales" que distintos Estados miembros están poniendo en práctica para contener el paso del flujo masivo de refugiados.
"Las decisiones nacionales individuales deben impedirse. Los tiempos del 'dejar pasar' han pasado", ha aseverado el ministro de Interior alemán, Thomas de Maiziere, para quien es esencial que la Unión Europea se mantenga "unida" y plantee acciones coordinadas.
El alemán ha reconocido que en este punto choca con las posiciones defendidas por Austria, que ha anunciado una cuota diaria para aceptar solicitudes de asilo, pero ha considerado que comparten el "objetivo" de avanzar hacia medidas comunes.
De Maiziere se reunirá en los márgenes del consejo de ministros europeos con su colega austriaca, Johanna Mikl-Leitner, quien ha asegurado a su llegada al encuentro que coincide en la necesidad de hallar "soluciones europeas" que pongan freno al 'dejar pasar' sin control a los inmigrantes.
"Grecia siempre dice que no es posible controlar la frontera externa. Si Grecia no puede hacerlo, ofrece el mejor argumento para que se impongan medidas", ha replicado Mikl-Leitner, ante las críticas por la reunión del miércoles en Viena para tratar la situación con los países más afectados por la ruta de los Balcanes, pero sin invitar a Atenas.
La ministra austriaca ha insistido en que la política de 'dejar pasar' se está aplicando en Grecia y que si las autoridades del país no actúan para frenarlo, son "otros" los que deben hacerlo. "La Unión Europea ha dado mucho dinero a Grecia, porque sabemos que necesita ayuda", ha añadido.
Sin embargo, el responsable de Inmigración griego, Giannis Mouzalas, ha reclamado a sus socios aclarar si la Unión Europea está decidida a afrontar esta crisis de manera unida y poner en práctica las medidas acordadas hasta ahora.
"Grecia no aceptará convertirse en el Líbano de Europa, en un almacén de almas, aunque vaya acompañado de más financiación", ha zanjado.
El ministro francés de Interior, Bernard Cazeneuve, por su parte, ha apelado a la "solidaridad europea" y a la "responsabilidad" compartida de los Estados miembros, para responder a la crisis de refugiados.
Cazeneuve también se ha mostrado crítico con la decisión de las autoridades belgas de reintroducir controles en su frontera con Francia para evitar el paso de inmigrantes cuando se desmantele el campamento de Calais, y de haberlo hecho sin informar previamente a París.
El titular de Interior italiano, Angelino Alfano, por su parte, también ha puesto en duda la efectividad de medidas unilaterales que, como el cierre de Austria, general la "ilusión" de una solución que no se produce realmente.
"El país que pone un muro cree que, en ese momento, supera el problema, pero al final el sistema caerá y el problema será de todos", ha resumido, para pedir después a sus socios priorizar la puesta en práctica de las acciones ya acordadas, como el plan para reubicar 160.000 demandantes de asilo desde Italia y Grecia en el resto de países d la UE.
REFERÉNDUM HÚNGARO
Otra de las decisiones polémicas que marcan el encuentro a Veintiocho es el anuncio del Gobierno de Víktor Orban de convocar un referéndum para que los húngaros se pronuncien sobre si aceptan la cuota de acogida que corresponde al país por el plan europeo de reubicación.
Alfano ha considerado que la posición de Budapest es "muy cómoda" porque recibe "con sonrisa" las políticas de la Unión Europea que le convienen, mientras que somete a consulta popular aquellas que no le satisfacen.
"Europa es un conjunto de derechos y deberes, de solidaridad y responsabilidad. Se toma todo junto, es demasiado cómodo estar con las que vienen bien y no con las que pesan", ha zanjado.
El español Jorge Fernández Díaz también ha considerado que la "moda" de convocar referendums en la UE, en alusión al convocado en Reino Unido sobre su pertenencia al bloque y al anunciado por Hungría, puede poner en riesgo el futuro de la unión y propiciar la "defunción" de la UE.
Por el contrario, el ministro holandés y presidente de turno de la UE, Klaas Dijkhoff, ha dicho que no cree que en la legislación comunitaria "esté prohibido llevar a cabo un referendo", pero ha pedido cautela a la espera de conocer los detalles de la consulta húngara, de la que no se conoce fecha de convocatoria ni la pregunta que planteará.
También la Comisión Europea ha pedido aclaraciones a Budapest sobre su anuncio, para determinar si es compatible con las normas de la UE, según un portavoz comunitario.