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El jefe negociador del Gobierno responde a "las falsas ideas" de la oposición sobre el diálogo con las FARC

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, ha respondido este miércoles a "las falsas ideas" que habría lanzado la oposición en estos dos años sobre el diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
De la Calle ha aclarado que "parte esencial del acuerdo (de paz) al que se llegue es la dejación de armas". "No hay allí equívoco de ninguna naturaleza. No habrá paz armada", ha sostenido en la comparecencia que ha realizado desde la Casa de Nariño.
También ha explicado que "la participación política busca ampliar los desarrollos democráticos que están vigentes pero que pueden ser perfeccionados buscando mayor inclusión, limpieza y autenticidad en los procesos electorales, apertura hacia nuevos movimientos e inclusión de zonas excluidas a consecuencia del conflicto".
En concreto, el que fuera 'número dos' del Gobierno de Ernesto Samper (1994-1998) ha subrayado que "las circunscripciones transitorias de paz no son para darle cupos a las FARC", sino "para las comunidades".
"Si las FARC desarmadas a través de un partido o movimiento desean participar en política, se les brindarán las garantías necesarias", ha sostenido, aunque recalcando que "también ellas deben asegurar esas garantías a la sociedad".
Sobre lo acordado acerca de drogas y cultivos ilícitos, ha hecho énfasis "en la sustitución voluntaria con participación de las comunidades". "Si ella no es viable, hay lugar a la erradicación forzada manual", ha indicado, subrayando que solo en "casos excepcionales".
Además, ha destacado que "las FARC se comprometen, por una parte a contribuir de manera efectiva, con la mayor determinación y de diferentes formas, con la solución definitiva al problema de las drogas ilícitas y, por otra, a poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno".
De la Calle también ha aludido a lo pactado sobre desarrollo agrario y rural, aseverando que "no conduce a un proceso de colectivización de la tierra". "Las normas sobre expropiación y extinción del dominio están vigentes hace muchos años y nadie podrá decir que esas leyes han producido la llamada colectivización socialista del campo", ha recordado.
Así, ha señalado que "los ataques del Centro Democrático no son realmente contra lo pactado", sino contra "la legislación vigente, que rige desde el siglo pasado". "Ese es el verdadero sentido político de sus críticas", ha dicho.
RESPUESTA AL CENTRO DEMOCRÁTICO
De la Calle ha comparecido, sobre todo, para responder a un documento publicado recientemente por Centro Democrático, el partido político del ex presidente Álvaro Uribe, principal detractor del proceso de paz, con las supuestas mentiras que lo envuelven.
El jefe negociador ha agradecido este esfuerzo al Centro Democrático, pero ha aclarado que se trata de "una combinación entre inquietudes legítimas y críticas, que siempre serán bienvenidas y enriquecen el debate público", así como de "afirmaciones absolutamente equivocadas que no corresponden a la verdad de lo pactado".
En las últimas semanas, el Gobierno de Juan Manuel Santos ha publicado los tres acuerdos parciales alcanzados hasta ahora con la guerrilla en lo que calificó como un ejercicio de transparencia para acabar con "las dudas, los mitos y las falsas ideas que se han tejido alrededor" de las negociaciones de La Habana.
DIÁLOGO DE PAZ
Desde el 8 de octubre y el 19 de noviembre de 2012 en Oslo y La Habana, respectivamente, Gobierno y FARC llevan a cabo un diálogo de paz basado en una agenda de seis puntos para poner fin a más de cinco décadas de conflicto armado, en las que han muerto 600.000 personas.
Tras seis meses de intensas negociaciones, finalmente el 26 de mayo de 2013 las partes pactaron sobre desarrollo agrario y rural, el primer punto de la agenda y el más importante para la guerrilla, ya que sobre él pivota toda su lucha armada.
El segundo acuerdo del proceso de paz llegó el pasado 6 de noviembre, sobre participación política. Los puntos clave son el compromiso para crear un estatuto de la oposición, que establezca sus derechos, deberes y garantías, y una reforma electoral, que incluye circunscripciones transitorias.
A ellos se suma un tercer acuerdo alcanzado el pasado 16 de mayo sobre el problema de los cultivos de drogas ilícitas, por el cual las FARC se han comprometido a romper todos sus vínculos con el narcotráfico, una de sus principales fuentes de financiación.
Las partes iniciaron el pasado 12 de agosto las conversaciones sobre el reconocimiento y la reparación a las víctimas, tema al que seguirán el abandono de las armas y el mecanismo de refrendación del acuerdo final de paz.