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Los niños secuestrados en Austria nunca habían visto la luz solar

"Me encanta subir a un coche de verdad". Son las palabras que dijo el menor de los niños a la psicóloga tras la liberación. Hasta ahora, su realidad se había reducido a 60 metros cuadrados. Todo lo que saben del mundo exterior lo han visto en la televisión. El padre puso una en el zulo, en la misma habitación donde violaba a Elizabeth delante de los niños.
Todos han perdido el sentido de la realidad. Tantos años encerrados han hecho que ni siquiera tengan estrés postraumatico. Pero eso no es todo, existe una elevada probabilidad de que desarrollen enfermedades genéticas.
Fría selección
El estado de salud y su inclinación a llorar eran los criterios por los cuales Josef Fritzl escogió a tres de los seis hijos que tuvo con su hija para adoptarlos junto con su esposa. el destino de los tres niños más tranquilos fue permanecer con su madre en el sótano, sin ver la luz natural hasta ser liberados el sábado pasado.
Los que fueron adoptados disfrutaron de una educación ejemplar, incluyendo instrucción musical y deportiva. Los otros tres hermanos, por el contrario, malvivieron en el calabozo.