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El periodista que predijo su muerte: "Y vinieron a por mí"

Unas 10.000 personas acudieron en Colombo (Sri Lanka) al funeral del periodista, que se celebró entre numerosos actos de condena. Foto: Indi/Flickrtelecinco.es
Lasantha Wickrematunge era un prestigioso periodista de Sri Lanka y editor del diario 'Sunday Leader'. Principal azote del Gobierno de este país asiático envuelto en una auténtica guerra civil, el pasado jueves fue asesinado de un disparo en la cabeza cuando se dirigía a su oficina. A los pocos días, su periódico publicó un editorial póstumo escrito por el propio fallecido en el que prevé su propia muerte. "Y vinieron a por mí", lo tituló.
Una semana antes, Wickrematunge ya había sido 'advertido' hasta en tres ocasiones: fue asaltado hasta en dos ocasiones por unos desconocidos e hicieron su casa un colador con fuego de ametralladora. Quizá por eso el periodista sabía lo que se avecinaba: el pasado jueves dos hombres en motocicleta se acercaron a su coche y uno de ellos le asestó un disparo mortal.
Lasantha y su 'Sunday Leader' han estado involucrados en numerosos litigios con varios políticos por casos de corrupción que incluían al secretario de Defensa, Gotabaya Rajapaksa, hermano del mismo presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa. Por eso el tabloide pronto se hizo conocido por ser el más independiente de esta isla asiática. Sobre todo una vez tomó una postura verdaderamente imparcial ante la atroz guerra étnica que se ha desencadenado entre el Gobierno, dominado por cingaleses, y los independentistas Tigres Tamiles. El 'Leader' estaba siendo especialmente crítico con la forma en que las autoridades estaban gestionando el conflicto.
Aventuró la identidad de sus verdugos
En el mencionado artículo póstumo, que algunos ya han rebautizado como "La voz desde la tumba", el periodista, además de detallar el desmoronamiento de la democracia de Sir Lanka y augurar su propia muerte, llega incluso a identificar a sus verdugos entre miembros del Gobierno. "Cuando finalmente sea asesinado, será el Gobierno quien me haya matado", escribió.
Y dirigiéndose al presidente, Mahinda Rajapaksa, añadió: "A raíz de mi muerte, sé que se hará el santurrón y apelará a la policía para que lleve a cabo una rápida y exhaustiva investigación sobre mi muerte. Pero, al igual que todas las investigaciones que usted ha ordenado en el pasado, esta tampoco servirá de nada. A decir verdad, ambos sabremos ya quien está detrás de mi asesinato".
Dicho y hecho. Rajapaksa no tardó en condenar el crimen y ordenó abrir una investigación. "Este crimen atroz muestra los graves peligros que enfrenta nuestro país y la existencia de fuerzas dispuestas a llegar a los máximos extremos de terror y criminalidad para dañar nuestro tejido social y desacreditar al país", afirmó.
Un país difícil para el periodismo
Las últimas líneas de Lasantha Wickrematunge fueron, sin embargo, para sus lectores: "El 'Leader' está ahí para usted, ya sea cingalés, tamil, musulmán, de baja casta, homosexual, disidente o discapacitado. Su redacción seguirá luchando, sin miedo y sin arrodillarse, con la valentía de siempre. [...] No le quepa ninguna duda que los sacrificios que hacen los periodistas no son para su propia gloria o enriquecimiento, los hacen para usted. Que usted merezca su sacrificio es otra cosa. En cuanto a mí, Dios sabe que lo intenté".
Lo cierto es que la periodística es una profesión cada vez más difícil en Sri Lanka, donde sus miembros se enfrentan día a día a detenciones arbitrarias, acosos, secuestros y asesinatos. De hecho, grupos defensores de la libertad de prensa cuentan entre los países más peligrosos del mundo para los periodistas. Al menos 14 reporteros han sido asesinados desde enero de 2006.
 
MV