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El presidente de Somalia dice que el cierre de Dadaab muestra que el país está progresando

El presidente de Somalia, Hasán Sheij Mohamud, ha destacado este martes que el eventual regreso al país de los refugiados que se encuentran en el campamento de Dadaab, en Kenia, es una muestra de que el país está progresando.
En el marco de su histórica visita al campamento, Mohamud ha afirmado que "los servicios en algunas partes de Somalia son comparables a los servicios en los campamentos de refugiados", según ha informado la emisora somalí Radio Shabelle.
Sin embargo, ha reconocido que "aún hay muchos sitios en los que no hay estos servicios", asegurando que "el Gobierno de Somalia trabaja con la comunidad internacional para conseguirlo y atender a los refugiados cuando vuelvan a casa".
Por último, ha querido dar las gracias al Gobierno de Kenia, al que ha descrito como "un hombro amigo" durante los 25 años que lleva abierto el campamento, el más grande del mundo, en su territorio.
Mohamud, que se ha convertido en el primer presidente de Somalia que visita el campamento estando en el cargo, ha estado acompañado por el ministro de Exteriores, Abdisalan Omar Hadliye, el embajador somalí en Kenia y otros altos cargos de su Gobierno.
CERRARÁ ANTES DE NOVIEMBRE
El Gobierno de Kenia anunció la semana pasada que el campamento, en el que residen más de 350.000 somalíes, será cerrado antes de noviembre de este año, recalcando que el proceso se realizará de forma "segura y humana".
El ministro del Interior keniano, Joseph Nkaissery, recalcó que la decisión de cerrar el campamento no tiene vuelta atrás, argumentando que Dadaab se ha convertido en un centro de operaciones de la milicia islamista somalí Al Shabaab.
El Gobierno keniano ha asegurado que varios de los últimos atentados en el país, como los del centro comercial Westgate y la Universidad de Garissa, fueron planificados en el campamento de refugiados.
El propio Nkaissery recalcó hace unas semanas que "los campamentos de refugiados no son asentamientos permanentes ni centros migratorios", al tiempo que sostuvo que habían supuesto un gran coste para los contribuyentes.
"Los campamentos están saturados. Fueron construidos para mucha menos gente, y la comunidad internacional no ha hecho nada para hacer frente a la situación. El impacto ambiental ha sido desastroso para las comunidades de acogida", remachó.
EL ACUERDO DE 2013
Somalia, Kenia y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) firmaron un pacto en 2013 para la repatriación voluntaria de refugiados somalíes, algunos de los cuales habían vivido en Dadaab durante décadas. Desde Nairobi alegan que el proceso de implementación de dicha medida ha sido demasiado lento.
ACNUR anunció en enero su intención de repatriar a unas 50.000 personas en 2016, pero debido a las dificultades que está teniendo el Gobierno de Somalia, que aún se encuentra en conflicto con el grupo insurgente Al Shabaab, ha reconocido que puede que no llegue a cumplir objetivo para este año.
El campo de refugiados de Dadaab, que se extiende a lo largo del noreste de Kenia, ha disminuido mucho su número de refugiados, que llegó a alcanzar el medio millón de personas, ya que muchos están volviendo a sus hogares mientras Somalia parece recuperarse lentamente del conflicto.