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El nuevo primer ministro británico se decidirá el 2 de septiembre

La carrera para suceder al primer ministro británico se resolverá el 2 de septiembre, según ha decidido la comisión del Partido Conservador responsable de establecer las normas de un proceso catalizado por la dimisión de David Cameron como consecuencia de la victoria de la salida de la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio.
El denominado Comité 1922 del grupo parlamentario ha limitado hasta este jueves el plazo para presentar las candidaturas, un proceso que se dividirá entre quienes consideran que el nuevo líder debería proceder del bando pro-Brexit, lo que refuerza las posibilidades del ex alcalde de Londres Boris Johnson, y el bando que aspira a imponer un candidato menos divisorio y, sobre todo, a detener el ascenso de quien todavía se sospecha que apoyó el Brexit como estrategia política.
De acuerdo con las reglas establecidas, la decisión, en última instancia, se dirimirá entre dos aspirantes, una vez la contienda se vaya reduciendo mediante una serie de votaciones que limitará el cartel final a un par cuya identidad debería ser conocida antes de que el Parlamento inicie su receso estival el próximo 21 de julio. La elección final entre estos dos dependerá de los cerca de 150.000 miembros de la formación con derecho a voto.
El círculo más próximo al todavía primer ministro insiste en que éste no apoyará, ni se opondrá, públicamente a ninguno de los candidatos, pero la maquinaria mediática británica habla ya de una operación bendecida por Downing Street para vetar a Johnson, cuyo potencial triunfo supondría la recompensa a una decisión, la de ir en contra de Cameron, vinculada con una maniobra sucesoria.
Impedir su acceso al Número 10, con todo, será complicado, puesto que el favorito en la carrera y, sobre todo, el rostro más popular sigue siendo el del ex regidor londinense, un astuto político que antes de saltar a la arena pública había ejercido como periodista. En su currículum, de hecho, aparecen destinos como la corresponsalía en Bruselas para el diario 'Daily Telegraph', para el que todavía colabora con una columna semanal. Hoy mismo ha apelado desde sus páginas a la reconciliación.
A FAVOR DE JOHNSON
De momento, ya se ha anotado el punto de atraer a su campaña a otro de los grandes protagonistas del bando pro-Brexit, el titular de Justicia, Michael Gove, cuya afiliación contra Cameron tuvo delicadas connotaciones para ambos, debido a la relación de amistad personal que los unía. La diferencia para el 'premier' es que, frente al euroescepticismo de última hora de Johnson, Gove siempre había dejado patente su descontento con Bruselas.
El titular de Justicia no tiene interés en el liderazgo, por lo que su posicionamiento podría otorgarle la cartera más influyente en un potencial Gobierno encabezado por Johnson, la del Tesoro. El único obstáculo sería el futuro del ministro actual, George Osborne, fiel mano derecha de David Cameron, cuyos próximos movimientos suponen una incógnita.
Desde que el propio Cameron anunciase antes de las generales del pasado año que el actual sería su segundo y último mandato, Osborne había figurado entre los favoritos para relevarlo. Su fuerte implicación en la campaña, durante la que llegó a advertir de un severo presupuesto de emergencia en caso de Brexit, lo dejó severamente tocado para la carrera sucesoria, lo que convierte sus próximos movimientos en una incógnita.
Un sector de la prensa británica asegura esta jornada que estaría dispuesto a unirse al "equipo de ensueño" formado por Johnson y Gove, ante la comprensión de que su fortaleza haría virtualmente imposible luchar contra ellos.
Sin embargo, hay cabeceras que mantienen que sus aspiraciones sucesorias siguen intactas y que vinculan su silencio público al hecho de que su prioridad actual es garantizar la estabilidad financiera en el actual escenario post-Brexit, especialmente tras la reacción de pánico con la que los mercados recibieron el veredicto de las urnas.
CANDIDATURA ALTERNATIVA
La candidatura que garantía enteros como contrapunto de Johnson si, finalmente, Osborne descarta participar sería la de la ministra de Interior, Theresa May, quien pese a haber militado en el frente a favor de la continuidad, mantuvo un perfil notablemente bajo durante la campaña, lo que sus críticos atribuyen a un carisma cuestionable.
Con todo, May está considerada como una política eficaz y competente, a pesar de los retos de la complicada cartera que ostenta desde 2010, entre ellos, los profundos ajustes a los que las fuerzas de seguridad han sido sometidas como consecuencia de las políticas de austeridad de los sucesivos gobiernos encabezados por David Cameron.
En su contra, como en la de Osborne, está la presión de los partidarios del Brexit, que consideran que el resultado del referéndum incapacita a cualquier candidato que no apoyase la salida. En opinión de pesos pesados como el entre 2001 y 2003 líder conservador y hasta marzo ministro de Trabajo, Ian Duncan Smith, se trata de una cuestión de coherencia, puesto que quien asuma el poder, deberá hacerse cargo también de las negociaciones de un divorcio que, consecuentemente, debería considerar como el mejor desenlace para Reino Unido.