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La relación Cuba-EEUU: cinco décadas de desencuentros

Castro a su llegada a Washington en abril de 1959, con motivo de su visita a Estados Unidos.telecinco.es
En 50 años de revolución Cuba es la asignatura pendiente de Estados Unidos. No porque sea un país importante o un enemigo particularmente peligroso para la nación más poderosa de la tierra, sino porque la isla se ha convertido con el paso del tiempo en la marca de ineptitud de las relaciones norteamericanas con Latinoamérica.
En el siglo XIX, tras la derrota de España, Estados Unidos ocupó militarmente la isla. Con una enmienda constitucional que aprobaron los congresistas estadounidenses convirtieron a Cuba en un protectorado del poderoso vecino.
Cuando los jóvenes soñadores, liderados por Fidel Castro tomaron el 1 enero de 1959 el timón del país, muchos norteamericanos pensaban que Cuba seguía siendo una propiedad estadounidense que vivía la sacudida de un movimiento separatista.
Orgullo nacional para el beneficio popular
Pero la revolución cubana era un proyecto sin precedentes que restableció el orgullo nacional y abrió un capítulo de transformación de la sociedad en beneficio popular. Con la revolución se nacionalizó la industria y los servicios públicos, lo que afectó directamente a los grandes capitales norteamericanos y agudizó el conflicto histórico entre Cuba y Estados Unidos.
En cincuenta años de proyecto comunista en Cuba la relación entre ambos países no ha cambiado apenas nada, y eso que EEUU ha tenido diez presidentes: Eisenhower, JFK, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton y Bush, seis del partido republicano y cuatro demócratas.
Atentados contra Fidel Castro, sabotajes contra las instalaciones turísticas y otros sectores estratégicos, organizados desde territorio estadounidense y , han sido y son todavía hoy algunas de las prácticas de convivencia de Washington con el Gobierno de la isla. un embargo económico que obstaculiza las relaciones comerciales de Cuba
Estos antecedentes han servido de coartada perfecta a La Habana para imponer durante estos 50 años un sistema de Gobierno autoritario, donde las leyes las impone un partido único que niega y reprime a los opositores.
Castro, junto al presidente soviético Brevnev, durante su estancia en Moscú en 1977.
El bloqueo estadounidense es el pretexto oficial para justificar cinco décadas de escasez y penurias económicas. Además, por otra parte, explican la imprescindible alianza estratégica de Rusia con Cuba durante muchos años, cuando era la Unión Soviética y se convirtió en el principal socio económico del recién nacido proyecto socialista.
En esta guerra de desgaste, muchos analistas opinan que EEUU ha perdido. Su obsesión por hacer fracasar el proyecto revolucionario ha alejado la posibilidad de crear verdaderos gobiernos democráticos en Latinoamérica, que ha optado por caudillos, como Castro en Cuba o Chávez, en Venezuela.
Cincuenta años después, los resultados del proceso cubano se reparten en un país que exhibe los mejores niveles de salud y educación del área, y en contraposición, un Gobierno que mantiene a una veintena de periodistas encarcelados por disidentes y que pasa de un ciclo de carestía a otro sin que los cubanos vean el final del túnel.