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Un relator de la ONU dice que el veredicto sobre la muerte de Corrie es "sorprendente y triste"

El Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Richard Falk, ha condenado la decisión de un tribunal israelí de rechazar las acusaciones de negligencia presentadas contra Israel por la muerte, en 2003, de la activista estadounidense Rachel Corrie, quien fue aplastada por una excavadora del Ejército israelí durante una manifestación en la Franja de Gaza en favor del pueblo palestino, y ha subrayado que el veredicto es "sorprendente y triste".
"Es un veredicto triste, sobre todo para la familia de Corrie, que inició el caso en 2005, pero también para el mandato de la ley y la esperanza de que un tribunal israelí fuera a poner límites a la violencia del Estado, particularmente en relación con los inocentes y los civiles desarmados en un territorio ocupado", ha dicho Falk.
La familia de Corrie había presentado en 2005, en la ciudad de Haifa (norte de Israel), una denuncia en la que acusaba a Israel de homicidio intencionado e ilegal de la activista, de 23 años de edad, y de no haber llevado a cabo una investigación fiable.
Durante la lectura del veredicto ante el tribunal, el juez afirmó que la muerte de Corrie se debió a un "accidente lamentable" y que el Estado de Israel no fue responsable de ninguno de los "daños causados", ya éstos sucedieron, según sus palabras, durante unas acciones en un contexto de guerra.
Falk ha lamentado que, pese a que testigos han indicado que Corrie estaba en la línea de visión del conductor del buldócer y que llevaba puesto un chaleco naranja fluorescente, el juez haya considerado que se trata de un "accidente lamentable" ocurrido en un territorio considerado por Israel como "zona de guerra".
"La decisión del juez representa una derrota para la justicia y la rendición de cuentas, y una victoria para la impunidad del Ejército israelí", ha dicho Falk. "Este sorprendente razonamiento es lanzado directamente contra la cara de las Convenciones de Ginebra, que establecen que un poder ocupante tiene la obligación incondicional de proteger a la población civil", ha agregado.
Asimismo, Falk ha dibujado paralelismos entre la muerte de Corrie y otros incidentes recientes en los que el uso de la fuerza por parte de Israel ha causado víctimas entre los civiles, especialmente la 'Operación Plomo Fundido' contra la Franja de Gaza y el asalto contra la 'Flotilla de la Libertad' en aguas internacionales cuando intentaba romper el bloqueo del enclave palestino.
"Las instituciones gubernamentales israelíes han abrazado constantemente la impunidad y la no responsabilidad a la hora de responder a violaciones bien documentadas del Derecho Humanitario y del propio sistema penal nacional", ha recalcado.
Por último, ha dicho que la familia de Corrie han estado "a merced de los intereses partidistas" del sistema judicial israelí, cuyas decisiones ha tildado de "burla a la justicia".
La muerte de Corrie se convirtió en un símbolo de la Intifada. Mientras su familia batallaba en los tribunales para reclamar justicia por su muerte, su historia fue representada en los escenarios en una decena de países y contada en el libro 'Let Me Stand Alone' ('Dejadme estar sola'). En Israel, la muerte de Corrie ha generado muy pocas muestras de solidaridad.
Varios altos cargos de Estados Unidos han criticado las primeras investigaciones efectuadas por el Ejército de Israel sobre el caso, por considerar que no han sido profundas ni creíbles. El juez ha estimado, no obstante, que las investigaciones han sido las apropiadas y han servido para exculpar al Ejército.