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Los saderistas abandonan el Parlamento iraquí para proseguir su sentada en la Zona Verde

A pesar de que el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha declarado que tiene "controlada" la invasión ayer de los partidarios del clérigo Muqtada al Sadr, la Policía y los manifestantes han vuelto a enfrentarse este domingo en las calles de Bagdad aunque los partidarios del religioso chií han abandonado el Parlamento para congregarse en tiendas de campaña dispersadas en la Zona Verde de la capital iraquí.
"Aceptamos la decisión de los organizadores de las protestas y vamos a trasladarnos hacia el área de ocio en la Zona Verde", ha declarado uno de los participantes en la toma del Parlamento, Muhammed Abduzzehra, antes de garantizar que no habían causado daño alguno a la sede del Legislativo y prometer que las manifestaciones seguirán "hasta depurar al Gobierno de toda influencia política".
De momento, las fuerzas de seguridad iraquíes perciben la concentración como "una forma de manifestación no relacionada con el terrorismo", por lo que han decidido no intervenir a fondo a menos que "la situación escale hasta el punto de amenazar la legitimidad del Gobierno", según ha informado el portavoz de las fuerzas antiterroristas, Sabah al Numan, a la agencia kurda Rudaw.
Al Abadi iniciará hoy una ronda de contactos con líderes políticos no sin antes prometer que "quienes han atacado el Parlamento se enfrentarán a la Justicia", según ha escrito en un post de Facebook. Al Abadi, que se reunirá este mediodía con el presidente Fuad Masum, ha ordenado al ministro del Interior, Mohammed Salem Al Ghabban, que arreste a los cabecillas de esta manifestación, sin mencionar a Al Sadr.
Las protestas de hoy han sido pacíficas en su mayoría pero se han registrado brotes de violencia aislados que han llevado a la Policía a efectuar de nuevo disparos al aire y lanzar gases lacrimógenos en una de las entradas de la Zona Verde, donde se encuentran las sedes de Gobierno y las embajadas internacionales. No se tiene constancia de heridos.
Los manifestantes han destruido allí uno de los muros de contención y han hecho amago de entrar en algunos ministerios para denunciar la corrupción endémica en el seno del Gobierno iraquí.