Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los seguidores de Rousseff y Lula inundan las calles de Brasil

Los seguidores de Rousseff y Lula inundan las calles de BrasilReuters

Los simpatizantes de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y de su antecesor en el cargo, Luiz Inácio Lula da Silva, han inundado las calles de las principales ciudades para evidenciar su apoyo al Gobierno en una de las peores crisis políticas del país.

La mayor movilización ha tenido lugar en la Avenida Paulista, en el corazón de Sao Paulo, donde, según datos de las organizaciones convocantes, se han agolpado 250.000 personas vestidas de rojo, color del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), según informa 'Folha'.
El principal aliciente de la marcha por Sao Paulo es que está previsto que Lula asista y pronuncie un discurso, a pesar de que inicialmente se había descartado por el riesgo que existía de que los manifestantes a favor y en contra del Gobierno chocaran.
Para evitar un incidente grave, la Policía Militar ha evacuado horas antes con cañones de agua y gases lacrimógenos a las personas que desde el miércoles se concentraban en la Avenida Paulista para exigir la renuncia o el cese de Rousseff.
A pesar de estas precauciones, se ha producido un leve enfrentamiento entre los simpatizantes del Gobierno y un pequeño grupo de opositores que ha intentado leer una carta contra Rousseff y ha tenido que buscar protección en la Policía Militar para evitar problemas mayores.
Las marchas en apoyo al Palacio de Planalto se han repetido en más de una veintena de estados. En Brasilia, las fuerzas de seguridad vigilan que los miles de manifestantes se mantengan alejados del Congreso, donde suelen desembocar con disturbios.
La tensión política en el gigante suramericano se ha disparado desde el miércoles, cuando Rousseff confirmó que Lula sería el nuevo jefe de la Casa Civil, lo que le convierte en miembro del Gobierno y, por tanto, en aforado.
El aforamiento obligaría al juez federal Sergio Moro a remitir sus pesquisas sobre la implicación de Lula en el escándalo de corrupción de Petrobras al Tribunal Supremo, donde la mayoría de los magistrados han sido designados por él y Rousseff.
Un juez federal ha suspendido el nombramiento de Lula como jefe de la Casa Civil, pero el Gobierno ha recurrido, por lo que la situación ahora es inestable. Millones de personas se han echado a las calles estos días a favor y en contra del Gobierno.