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Los senadores del partido de Berlusconi llaman "asesinos" a los de la oposición

La polémica persigue el caso de Eluana Englaro hasta después de su muerte. Vídeo Informativos Telecincotelecinco.es
El tío de Eluana ha declarado hoy mismo "Echamos mucho de menos a Eluana, pienso en ella pero también en mi hermano (el padre de Eluana) , en lo que ha pasado y en lo que le puede pasar todavía".
Su padre, Beppino Englano, recibió la noticia cuando estaba en Lecce, en un juicio en el que se pedía que se le retirase la custodia de su hija. Una llamada de teléfono de los médicos se lo comunicaba: "Tu Eluana está muerta, es libre, Beppino". 
Este hombre, sin embargo, en medio de su tragedia ha tenido fuerzas para declarar a los medios que es "el único responsable", el que ha llevado esta historia hasta el final".
Abatido por una muerte que deseaba pero que a la vez le deja un vacío inmenso sólo declaró :  "Lo único que le pido a mis amigos es que me dejen solo... Lo he hecho todo solo, la he llevado a esta situación yo solo y quiero terminarlo solo". 
Lo que le queda ahora será también difícil: viajar a Údine, arreglarlo todo, ayudar a su mujer enferma a superar la situación, la muerte definitiva de su única hija.
Después de lo ocurrido, el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Angelo Bagnasco, ha afirmado que Italia necesita una ley que evite que se repitan casos como el de Eluana Englaro.
Tensión en el Senado
La noticia caía como un jarro de agua fría en el Senado. Allí el senador italiano Gaetano Quagliariello acusaba: "Per quanto mi riguarda Eluana Englaro non è morta, è stata ammazzata" ("por lo que a mí respecta Eluana Englano no ha muerto, ha sido asesinada"). Justo en ese momento los senadores estaban debatiendo a contrarreloj un decreto que iba destinado a evitar su muerte y que es el embrión de una ley de testamento vital que no tardará mucho en ser aprobada.
El minuto de silencio impuesto por el presidente de la Cámara, Renato Schifani, sirvió sólo para aparcar las acusaciones ese único minuto. Unas acusaciones que alcanzan al propio jefe del Estado, Giorgio Napolitano: "En este asunto pesarán las firmas conseguidas y las no conseguidas", dijo Maurizio Gasparri en alusión a la decisión de Napolitano de no firmar el decreto que ponía freno a la desconexión de Eluana de la máquina que la mantuvo alimentada e hidratada, y en consecuencia viva, durante 17 años.
La polémica fue un reflejo de lo que se vive en la calle y un espectáculo lamentable. Senadores del partido gubernamental dirigiéndose a los bancos de la oposición con gritos de "Asesinos, asesinos".
También reaccionó Berlusconi, lamentándose de que no se haya permitido al Gobierno intervenir: "ha prevalecido la cultura de la muerte y no la cultura de la vida".     LA