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Un sicario al servicio de los narcos confiesa que desintegró en ácido 300 cadáveres

El Ejército capturó en Baja California a Santiago Meza López, El Pozolero, que confesó haber desintegrado en ácido 300 cuerpos. Foto EFEtelecinco.es
Un sicario mexicano ha confesado a la Policía cómo se deshacía de los cuerpos, pertenecientes a deudores o enemigos del narcotráfico. Santiago Meza Flores, alias 'El Pozolero', ha contado cómo "los echaba en un tambo (barril)con ácido y ahí se desintegraban". Flores, detenido en una operación militar, se deshizo de al menos 300 cadáveres en 2008, según revelan fuentes policiales mexicanas.
fue detenido junto a otros dos, presuntos sicarios
 
El Ejército explicó que además de Meza, en el mismo sitio también fueron detenidos Héctor Manuel Valenzuela, de 45 años, quien dijo ser "cocinero personal" del narcotraficante y Fernando López Alarcón de 49 años, asistente de cocina, a quienes les decomisaron varias armas largas.
Los tres sicarios fueron detenidos en un operativo efectuado en un complejo turístico del municipio de Ensenada, a unos ochenta kilómetros de la frontera con Estados Unidos, según un comunicado divulgado por el Ejército de México.
Los militares confirmaron que Santiago Meza Flores confesó haber destruido en ácido unos trescientos cuerpos de personas que mantenían deudas o eran enemigas del narcotraficante Teodoro Eduardo García Simental, alias 'El Teo', miembro del cártel de los hermanos Arellano Félix.
'El Pozolero', que es originario de Guamúchil, en el estado de Sinaloa, noroeste de México, era uno de los veinte narcotraficantes más buscados por la Agencia Federal de Investigación estadounidense (FBI).
Meza mostró al personal militar y a los periodistas el sitio donde se encargaba de desintegrar los cadáveres, ubicado en un barrio de Tijuana.
El sicario aseguró a los medios que el solo se encargaba de destruir los cuerpos de las personas que le llevaban, pero que éstas ya estaban muertas, y por ese trabajo recibía un pago de seiscientos dólares por semana.
"Las echaba en un tambo (barril) y ahí se desintegraban", contó Meza y añadió que los restos que quedaban los enterraba en una fosa.
Antes de que comenzara el despliegue un grupo de personas logró escapar en autos de lujo y la Policía sospecha que hubo un soplo a los narcos, poco antes de que comenzara la operación.ZA