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"Hemos tenido la suerte de no estar en el camino de los terroristas"

Rengifo, que el pasado miércoles por la noche se vio atrapado junto al también empresario español Alejandro de la Joya en una habitación del Oberoi tras el asalto al hotel de un comando terrorista, se ha manifestado "encantado" tras su liberación y agradecido por las muchas muestras de apoyo que ha recibido durante las casi 44 horas de cautiverio.
"Hay gente muerta, herida, gente que ha visto morir a otros, así que, dentro de la mala suerte que hemos tenido, hemos tenido una suerte inmensa", ha descrito el ejecutivo de Isolux-Corsán en entrevista telefónica.
Según su relato, durante el tiempo que ha permanecido oculto con De la Joya en una habitación del decimocuarto piso del Oberoi, ambos han escuchado "entre 40 y 50 detonaciones muy gordas, a diferentes alturas" del hotel. "Eso era muy preocupante, al salir hemos visto que había habitaciones que habían desaparecido, pero hemos tenido la suerte de que no hemos estado en el camino de los terroristas en ningún momento", ha apuntado.
Rengifo y De la Joya fueron rescatados por miembros de la Guardia Nacional de Seguridad, que tras abrir la puerta de su habitación los cachearon y trasladaron a otra estancia junto a una sueca, un australiano y un escocés, antes de poder sacar al grupo del establecimiento hotelero. "Creo que el Gobierno indio ha hecho una labor impecable, ha sido (una operación) larga, lenta, pero muy justificada", ha subrayado el ejecutivo rescatado.
Rengifo quiso recalcar el "buen criterio" de las autoridades indias al mantener el suministro de electricidad en el hotel y no cortar tampoco las redes inalámbricas, lo que ha permitido a las personas atrapadas dentro mantener contacto con el exterior. "Si lo hubieran hecho, habríamos estado completamente aislados", ha dicho, para mostrar su agradecimiento "a la gente anónima y desconocida que ha mandado mensajes de apoyo" y los ha llamado por teléfono, lo que los ha mantenido "entretenidos" durante su cautiverio en la habitación.
Asesorados desde el exterior por expertos en seguridad, Rengifo y De la Joya se han turnado para dormir y han mantenido la puerta de la habitación trancada. Para comer, han tirado del minibar: "teníamos chocolatinas, galletas y aperitivos, pero apenas hemos comido, sólo un poco de agua y chocolate". "No hemos tenido hambre alguna, estábamos más preocupados por la situación que por el estómago".
Rengifo, director de Construcción Internacional de Isolux-Corsán, y De la Joya, consejero delegado de Ferrovial-Agromán, eran los dos últimos españoles en el interior del Oberoi, después de la liberación ayer del empresario Francisco Garrote.
 
 
KOD