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El centro de tratamiento contra el ébola de MSF en Conakry, desbordado por la llegada de pacientes

Muchos de los nuevos casos que llegan son niños y la ONG teme que el centro se vea obligado a rechazar pacientes
El centro de tratamiento contra el ébola que Médicos Sin Fronteras (MSF) tiene en Conakry, la capital de Guinea, se está viendo desbordado para atender la creciente llegada de pacientes y podría llegar a saturarse a menos que su personal reciba refuerzos, ya que actualmente trabajan día y noche, según ha explicado la ONG.
MSF dispone de dos centros en Guinea, el país donde comenzó en marzo el actual brote de ébola, uno en Conakry y otro en Guéckédou, donde aparecieron los primeros casos, en los que está tratando actualmente a más de 120 pacientes, 85 de ellos confirmados.
La situación es especialmente delicada en el centro de Donka, situado dentro del complejo del hospital del Ministerio de Salud en Conakry, ha explicado la ONG en un comunicado. El centro admitió 22 pacientes en un solo día el pasado 6 de octubre, 18 de ellos procedentes de la región Coyah a 50 kilómetros al este de la capital.
En la actualidad, hay 62 pacientes en el centro, que cuenta con 60 camas y se encuentra en proceso de expansión para incorporar catorce más. Hasta ahora, el centro ha respondido a las diferentes olas epidemiológicas adaptándose y expandiendo sus capacidades de forma constante.
Sin embargo, ha explicado MSF, a pesar de la llegada de tantos pacientes nuevos, entre ellos un gran número niños que requieren un nivel de atención más alto, el centro no puede ampliarse más por falta de espacio del lugar en el que está situado.
El coordinador de terreno de MSF en Donka, Stéphane Hauser, ha comprobado un aumento constante en los casos desde su llegada a finales de agosto y ante el hallazgo de una nueva cadena de transmisión ha alertado de que "corremos el riesgo de saturación".
"Desde el principio nos hemos adaptado ampliando nuestro centro. Pero, hoy en día, el centro, previsto inicialmente para tres meses, se enfrenta a sus límites físicos", ha justificado.
Actualmente más de 130 personas están trabajando día y noche en el centro de tratamiento de Donka, la mayoría con un alto nivel de especialización. De los 220 casos confirmados ingresados desde la apertura del centro, 105 se han recuperado, ha precisado MSF.
Sin embargo, equipos médicos y de saneamiento están agotados tras varios meses de duro trabajo y el personal debe reforzarse con el fin de garantizar la calidad de la atención. "Nuestros equipos están mostrando una increíble dedicación", ha elogiado Hauser.
"A pesar de estar frente a la muerte de forma constante, a veces incluso han asistido a la de sus propios compañeros, y a las difíciles condiciones de trabajo, no ha habido ni un solo abandono", ha resaltado.
Para poder aliviar la carga operativa de sus equipos, MSF procedió a formar personal de otras organizaciones e instituciones para que puedan involucrarse en la respuesta. Así, en las últimas semanas ha formado al personal médico del Departamento de Salud y a equipos de agua y saneamiento de organizaciones locales, como la Cruz Roja de Guinea.
Sin embargo, ha aclarado la ONG, debido al creciente número de pacientes que requieren ayuda inmediata, estas personas permanecerán por ahora como parte del equipo en el centro de Donka. "Temo el día en el que nos veamos obligados a rechazar pacientes por falta de espacio", ha reconocido Hauser.